En la sierra de Durango se forjan los “Murciélagos”, élite de las Fuerzas Especiales

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Pueblo Nuevo, Dgo.- Entre montañas, bajas temperaturas, pendientes y condiciones que llevan al límite la resistencia física y mental, elementos del Ejército Mexicano reciben en El Salto, Pueblo Nuevo, parte del adiestramiento especializado que los prepara para integrarse a las Fuerzas Especiales, mejor conocidas como los “Murciélagos”.

Contacto Hoy realizó un recorrido por el Subcentro de Adiestramiento de Operaciones en Montaña, donde fue posible observar algunos de los ejercicios y condiciones a los que son sometidos los militares durante su preparación.

En este lugar, la propia sierra de Durango se convierte en parte fundamental del entrenamiento.

Rapel, ascenso, desplazamiento en montaña, resistencia física y ejercicios que requieren coordinación y trabajo en equipo forman parte de una preparación en la que no solamente se pone a prueba el cuerpo.

Durante la visita fue posible observar a jóvenes militares realizar maniobras que desde abajo pueden parecer sencillas, pero que implican esfuerzo, técnica, concentración y, sobre todo, resistencia.

Manos marcadas por el entrenamiento, cansancio evidente y esfuerzo constante muestran otra cara de quienes buscan formar parte de uno de los grupos especializados del Ejército Mexicano.

La batalla también está en la mente

Durante entrevistas realizadas a distintos elementos, entre ellos paracaidistas, francotiradores y tiradores selectos, surgió una coincidencia al preguntarles cuál había sido uno de los aspectos más difíciles de su preparación.

Contrario a lo que pudiera pensarse, la respuesta no se concentró únicamente en el frío, la montaña, las alturas o el desgaste físico.

Uno de los retos que señalaron reiteradamente fue la presión psicológica.

Es precisamente cuando aparece el agotamiento cuando el elemento debe aprender a controlar la mente, mantener la concentración y continuar pese a las dudas sobre su propia capacidad para terminar.

La preparación busca que quienes integran las Fuerzas Especiales sean capaces de responder y tomar decisiones incluso bajo condiciones adversas, cuando el cansancio físico y la presión mental aparecen al mismo tiempo.

Orgullo por convertirse en “Murciélago”

Otro aspecto que sobresale entre los integrantes de las Fuerzas Especiales es el sentido de pertenencia.

Durante el recorrido fue evidente el respeto hacia los instructores, la disciplina, el compañerismo y el orgullo con el que los elementos hablan de su emblema y de lo que representa pertenecer a este grupo.

Llegar hasta ahí no es sencillo.

Detrás del uniforme, las boinas, los parches y las distinciones existen hombres y mujeres que también enfrentan cansancio, presión y momentos de duda, pero que deben aprender a continuar aun cuando las condiciones dejan de ser cómodas.

Y para ello, la sierra duranguense ofrece un escenario particularmente exigente.

Altitud, pendientes, cambios de temperatura y terreno complicado obligan a los elementos a adaptarse constantemente.

La montaña no cambia porque alguien esté cansado, tenga frío o haya llegado a su límite físico; es el militar quien debe aprender a desenvolverse dentro de esas condiciones.

Durango, ligado a la historia de las Fuerzas Especiales

La historia de las Fuerzas Especiales del Ejército Mexicano tiene antecedentes que se remontan a 1986, cuando, ante la preocupación por posibles actos terroristas durante el Mundial de Futbol México 86, se creó una Fuerza de Intervención Rápida.

Para 1990 se constituyó formalmente el Grupo Aeromóvil de Fuerzas Especiales (GAFE), con elementos destacados, entre otros puntos, en El Salto, Pueblo Nuevo, Durango.

Décadas después, esta zona serrana continúa ligada al adiestramiento especializado mediante el Subcentro de Adiestramiento de Operaciones en Montaña.

Es ahí donde nuevos elementos enfrentan una preparación que exige mucho más que fuerza física.

El recorrido realizado por Contacto Hoy permitió conocer solamente una parte de todo el proceso que existe detrás de quienes buscan formar parte de las Fuerzas Especiales.

Porque para ser “Murciélago” no basta con querer volar.

Antes hay que resistir la montaña, dominar el cuerpo y, quizá lo más complicado, aprender a controlar la mente.

Todo ello con un objetivo final: estar preparados para responder cuando México los necesite.

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