Un hipopótamo que denuncia la corrupción reposa en un museo mexicano

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Martí Quintana

México, 16 jun (EFE).- Hecho con tres toneladas de barro por artesanos mexicanos, un hipopótamo reposa estos días en el Museo de Arte Carrillo Gil, siendo una curiosa pieza que se activa con un actor que hojea un periódico y suena un silbato al detectar un caso de corrupción.

“Es una instalación activa. El hipopótamo solo no es nada, sino que se necesita este lector critico y pensante en su lomo” para que la obra cobre sentido, dijo hoy a Efe la curadora del museo Anel Jiménez.

Creado por Jennifer Allora (Estados Unidos, 1974) y Guillermo Calzadilla (Cuba, 1971), “Hope Hippo” se presenta como una alegoría a los monumentos militares ecuestres, pues en latín, explicó la experta, hipopótamo equivale a “caballo de río”.

La pieza fue exhibida por primera vez en la 51 Bienal de Venecia, en 2005, y desde entonces se ha presentado en varias ciudades del mundo, siendo esta la primera vez que se puede ver en América Latina.

En todas las exposiciones se ha colocado a un lector a su espalda, pero si en otras muestras se buscaban en los rotativos actos de injusticia, el museo consideró más pertinente que en este país se busquen sucesos relacionados con la corrupción.

Para este “Hope Hippo” a la mexicana, el icónico animal fue construido para la ocasión con barro y las manos de varios artesanos de Tlaquepaque, en el estado de Jalisco (oeste).

“Podemos presumir que es uno de los más lindos que se han creado. Con gran cantidad de detalles y texturas, y ejecutado con manos artesanas mexicanas”, aseguró Jiménez al hablar de esta pieza que representa el hipopótamo agachado, descansando y con los ojos cerrados.

Tomás Pérez es uno de los actores que activará esta obra de arte de gran tamaño. En el inicio de su interpretación, elige un periódico de una esquina del salón, completamente blanco y con algunos diarios esparcidos en el suelo.

A continuación, se acerca a la escultura para, tranquilamente, sentarse en el lomo de la criatura.

Hoy hojea las páginas del diario La Jornada, uno de los diarios generalistas más críticos, y en cierta ocasión, totalmente ajeno a la voluntad del espectador, hace sonar el silbato, expresando de esta manera una potente denuncia que invade las paredes del museo.

“Lo interesante es que no solo (tocamos el silbato) cuando explícitamente el periódico habla de corrupción, sino que también está un poco en el juicio de quien lo lee”, agregó.

Para él, el reto será mantener la concentración montado encima de este gran mamífero, sin atender al público ni al resto de estímulos.

En Pérez y en los cerca de quince “actores-lectores” que subirán al hipopótamo por turnos recae buena parte del significado de la obra, que esconde varios mensajes y subtextos y llega a confrontar al mismo espectador.

Si el actor-lector es un “héroe, un individuo activo”, explicó Jiménez, el hipopótamo, permanentemente dormido, impertérrito, es un elemento pasivo.

“Es una analogía que se hace con la sociedad”, redundó Jiménez, quien deseó que “Hope Hippo” sirva al visitante para crear una “conciencia crítica y activa” llevándole a pensar en su rol social y en si comete actos de corrupción.

La obra, hecha con el apoyo de la Fundación Alumnos, puede visitarse del 15 de junio al 16 de septiembre en el Museo de Arte Carrillo Gil, en el sur de la Ciudad de México, un espacio con vocación experimental.

De manera paralela, se exhibirá la exposición “Los Artefactos Subordinados”, una retrospectiva de piezas activas que permite reflexionar acerca del papel que ejercen las personas sobre ciertos objetos inertes. EFE