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Un mes después del golpe, Sudán está en la calle y Al Bashir en la cárcel

Jartum, 10 may (EFE).- Un mes después del golpe de Estado que derrocó al controvertido Omar al Bashir, el hombre que dirigió Sudán entre denuncias de crímenes contra la humanidad durante 30 años está en una prisión y los manifestantes continúan en la calle pidiendo el fin del régimen militar y la instauración de un Gobierno civil.

El 11 de abril Omar al Bashir perdía el poder a manos de los mismos militares que mantuvieron al uniformado durante décadas en el cargo a salvo de denuncias y acusaciones.

La crisis económica y el encarecimiento de los productos básicos y de los combustibles desataron las protestas a mediados de diciembre y habían adquirido un nuevo repunte a principios de abril, cuando fue establecida una acampada a las puertas de la sede del Ejército en Jartum.

Los militares decidieron cortar por lo sano y anunciaron que Al Bashir había sido detenido y una junta militar dirigiría el país durante dos años.

Un mes después, el dictador tiene una demanda por lavado de dinero y tráfico de divisas, y otra por socavar la Constitución, por las que está siendo encausado.

LA CÁRCEL Y LOS PROCESOS

Tras un paso inicial por las dependencias del Cuartel General del Ejército en Jartum, Al Bashir se encuentra desde hace semanas en la cárcel de Kober. 

La prisión que durante décadas sirvió de centro de reclusión para sus opositores y los disidentes políticos es hoy la morada del temido mandatario y de más de 20 asesores y exfuncionarios de alto cargo.

“Está bien de salud y su familia le manda comida a diario”, indicó a Efe el exministro de Información y tío de Al Bashir, Al Tayeb Mustafa.

Mustafa destacó que la familia de Al Bashir ha contratado un abogado y las autoridades han permitido las visitas a Al Bashir de su asesor y de un médico.

Su tío destacó que dos de los cinco hermanos de Al Bashir están encarcelados; otros dos están libres y en Sudán, y el último se encuentra trabajando en Inglaterra desde hace 30 años.

El pasado jueves, un grupo de abogados presentó una denuncia contra Al Bashir ente la Fiscalía General en la que le acusan de socavar el sistema constitucional por el golpe de estado que encabezó en 1989.

Se trata de la segunda causa contra Al Bashir, que ya ha sido interrogado por la Fiscalía por blanqueo de dinero y tráfico de divisas, después de que fueran encontrados millones de euros y dólares en efectivo en su residencia de Jartum.

Entre esos abogados, están el líder opositor Mahmud Husein y el comunista Kamal Yazuli, que consideran que el golpe de Al Bashir contra el Gobierno elegido en las urnas fue su “crimen principal”, del que surgieron todos los crímenes cometidos por su régimen en los siguientes 30 años.

“El fiscal general aceptó la denuncia y la remitió al fiscal del norte de Jartum”, desde donde Al Bashir llevó a cabo su golpe de Estado hace 30 años, aseguró a Efe Husein. 

La denuncia pide aplicar la legislación vigente en 1983 y que fue revocada por Al Bashir tras su llegada al poder para hacer prescribir los delitos contra la Constitución después de diez años.

La acusación presentada a la Fiscalía contiene además una denuncia contra el Frente Nacional Islámico, liderado por el fallecido pensador islamista Hasan al Turabi y considerado el referente ideológico del Partido del Congreso Nacional, que ocuparía el poder tras el golpe de Al Bashir.

SUDÁN SIGUE EN LA CALLE

Sin embargo, el final de Al Bashir no ha puesto término a los problemas en Sudán y a su difícil situación económica.

La capital y muchas ciudades sudanesas se enfrentan a una crisis de combustibles que ha convertido las colas de vehículos ante las gasolineras en parte del paisaje habitual. 

Incluso en algunas estaciones de servicio en los primeros días del mes sagrado musulmán de Ramadán, que comenzó esta semana, se han montado carpas para que los conductores puedan romper el ayuno al atardecer, si el momento más esperado del día llega durante las largas horas de espera.

En el sur de la capital y en las vecinas Um Durman y Jartum Norte las protestas por la falta de agua potable han continuado en las calles, donde también se han redoblado las demandas de que los militares entreguen el poder a una autoridad civil.

El denominado Consejo Militar Transitorio, que dirige el país desde la marcha de Al Bashir, ha responsabilizado de la falta de combustible y de pan a los cortes de las vías de tren que realizan los manifestantes y que impiden la llegada de suministros desde los puertos del mar Rojo.

SUDÁN Y SU REVOLUCIÓN

El pensador izquierdista Al Shafea Jedr aseguró en declaraciones a Efe que lo que ha ocurrido es una “revolución total con apoyo popular”, la primera desde que Sudán ganó la independencia en 1956.

Pero la salida de Al Bashir aún no ha dado lugar a un cambio de las estructuras que llevaron al país a esta situación.

“Lo que ha logrado la revolución hasta ahora ha sido eliminar la fachada política del régimen de Al Bashir, pero las bases construidas por el régimen durante 30 años todavía siguen presentes y además se aferran y controlan todos los resortes del Estado”, lamentó Jedr.

Por ello, advirtió de que el régimen podría “volver con otra careta política” y consideró que el mayor peligro para la revolución lo constituyen los propios revolucionarios.

Jedr consideró que la alianza de partidos y sindicatos opositores que ha liderado el movimiento contra Al Bashir, las Fuerzas de la Libertad y el Cambio, no ha presentado aún una “alternativa civil” para asumir el poder de las manos de la junta militar.

Arremetió contra la entidad opositora por no haber definido los organismos de gobierno durante la transición a la democracia ni haber designado a los miembros de estos por la falta de acuerdo.

“Si las Fuerzas presentaran una alternativa tangible y obtuvieran el respaldo de los manifestantes, entonces la junta militar no tendría otra opción sino entregar el poder a los civiles”, remachó, pero ese momento parece aún lejano después de semanas de negociaciones infructuosas. EFE

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