Un partido comunista-maoísta se recicla en busca de derrotar a Morales

T13

Gabriel Romano

La Paz, 13 oct (EFE).- Un partido fundado hace cuarenta años, con orígenes marxistas, leninistas y maoístas, pero ahora “adecuado a las circunstancias”, pretende con la candidatura del expresidente Carlos Mesa ser el principal contendiente electoral del presidente de Bolivia, Evo Morales.

El Frente Revolucionario de Izquierda (FRI) ha reaparecido en el escenario político boliviano después de estar por varios años sumergido en círculos municipales y regionales, principalmente en la región sur del país.

En declaraciones a Efe, el presidente del FRI, Walter Villagra, señaló su partido y el expresidente Mesa (2003-2005) estaban en la “misma línea” y eso hizo que hace una semana firmaran un acuerdo para que sea su candidato en 2019, sobre de la “defensa del sistema democrático” y el “respeto a las leyes”.

Villagra indicó que la principal coincidencia está en la defensa del resultado del referéndum del 21 de febrero de 2016, que rechazó una reforma constitucional promovida por Morales para presentarse indefinidamente a la reelección, ya que la Constitución que él mismo promulgó limita a dos los mandatos seguidos.

Sin embargo, el oficialismo logró en 2017 que el Tribunal Constitucional avalara la reelección indefinida con base en que la Convención Americana sobre Derechos Humanos establece que los gobernantes tienen ese derecho.

Hace una semana Mesa comunicó su decisión de aceptar la invitación que le hizo el FRI para ser candidato a las primarias de enero del año próximo en pos de buscar la presidencia del país en las elecciones de octubre de 2019.

Aunque la línea política de Mesa no coincide necesariamente con la de los orígenes del FRI, Villagra sostuvo que su candidatura forma parte de una visión de apertura “para atraer al pueblo” y que no está reñida con su ideología fundacional, que “se mantiene”.

“Los partidos como el nuestro tienen que empezar a aceptar (otros pensamientos), porque de lo que se trata es que el pueblo vea con simpatía esta posición”, agregó.

El FRI se fundó en 1978 como una variante del Partido Comunista Marxista Leninista Maoista (PCMLM) y entre sus dirigentes históricos destacan la única presidenta de Bolivia, Lidia Gueiler (1979-1980), y el abogado Eusebio Gironda, hace algunos años asesor del presidente Morales y autor de un libro que destaca sus logros políticos.

Por esa sigla fue candidata a la vicepresidencia del país en 1978 la notable dirigente minera Domitila Chungara, integrante de una huelga de hambre en la que participaron los jesuitas españoles Luis Espinal y Xavier Albó, que forzó la salida de la presidencia del dictador Hugo Bánzer (1971-1978).

Durante el periodo democrático boliviano, abierto en 1982, el FRI fue el aliado de varios gobiernos que no necesariamente comulgaron con su línea ideológica, algo que fue cuestionado por el oficialismo boliviano, que lo acusó de aliarse con los que “han masacrado” Bolivia.

La explicación de Villagra al respecto es que las alianzas con el Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR), en 1979, 1980 y 1985, y más tarde con Acción Democrática Nacionalista (ADN), del dictador Bánzer, se enmarcaron en “otra realidad” y sirvieron “para ese momento”.

“Lo que se pensó hace treinta o cuarenta años atrás indudablemente que ha cambiado, porque las condiciones de Bolivia y del mundo también han cambiado, esto no quiere decir que se traicione la línea (política)”, recalcó.

El FRI en sus inicios se definió como intimperialista, neocomunista y proletario, características que podrían asemejarlo con el Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales, una articulación política de corrientes socialistas, indigenistas y campesinas.

Villagra argumentó que el FRI no tiene semejanzas con el gobernante MAS y por el contrario lo señala de haber empleado “una línea que luego no la cumplió”, de confundir el socialismo con el populismo y de descuidar “los pilares” de la salud y la educación.

“Nuestro principio fundamental es la indivisibilidad de la teoría y la práctica”, concluyó. EFE