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Un puñado de candidatos desafía al partido del Kremlin en Moscú

Ignacio Ortega

Moscú, 6 ago (EFE).- Apenas un puñado de candidatos opositores han sido registrados para participar este domingo en las elecciones más controvertidas de los últimos años en Rusia. Son políticos jóvenes, hijos de la desintegración de la URSS, que se enfrentarán a la todopoderosa máquina del partido del Kremlin.

“Si a la Duma (Asamblea) de Moscú acceden uno o dos candidatos independientes, eso ya sería un éxito”, comentó a Efe Román Yuneman, candidato por el Partido Libertario en el barrio de Chertánovo, uno de los más deprimidos de la capital rusa.

Las elecciones municipales en Moscú nunca habían despertado tanto interés en la historia de la joven democracia rusa. Y es que la mayoría de candidatos opositores e independientes han visto rechazadas sus candidaturas y algunos incluso han acabado en la cárcel por participar en la mayor ola de protestas antigubernamentales de los últimos años.

El caso es que, según los expertos, es en las elecciones locales en las grandes ciudades rusas donde se dirime el futuro de la democracia rusa, especialmente dado el estricto control de las instituciones políticas por parte del Kremlin.

Las autoridades pensaron que con el filtro de las más de 5.000 firmas que necesita cada candidato desanimaría a la mayoría de interesados, pero no contaban con la capacidad de organización de las nuevas generaciones de rusos.

“Conseguir más de cinco mil firmas con los datos de identidad en pleno verano era una misión imposible, pero lo logramos”, dijo a Efe Maxim Kruglov, candidato del histórico partido liberal Yábloko.

Por ese motivo, tantos moscovitas salieron a la calle a protestar cuando la comisión electoral rechazó las candidaturas independientes con el argumento de que las firmas eran falsas, ya que son cientos las personas que patearon Moscú durante semanas en busca de apoyo popular.

“Las propias autoridades creían que no era posible recabar tantas firmas sin el respaldo oficial. Cuando los independientes presentaron las firmas, entonces aplicaron el plan B. El sistema ha sido creado para eliminar a los candidatos más incómodos”, asegura Daria Besédina, una arquitecta de formación de 31 años que se comprometió con la política en 2013.

No contaban las autoridades con que la oposición extraparlamentaria, cuyos candidatos han sido inhabilitados para concurrir en los comicios moscovitas, decidieran publicar una lista de políticos a los que hay que apoyar para desbancar al partido del Kremlin y del presidente ruso, Vladímir Putin, Rusia Unida.

Tanto Yuneman, que dejó una compañía multinacional para dedicarse a la política a sus 24 años, como Besédina han sido incluidos en la lista elaborada en prisión por el dirigente opositor Dmitri Gudkov.

“Yo quiero cambiar mi barrio. La ecología no es muy buena. Estamos muy cerca del anillo de circunvalación. Las autoridades no gestionan bien el dinero destinado a reformas urbanísticas y construcción de parques infantiles”, asegura Yuneman.

Él mismo recabó 500 firmas y pronostica que la represión oficial hará que aumente ligeramente la participación y sus opciones de victoria, ya que según los sondeos él está a la par con el candidato de Rusia Unida.

“Tengo posibilidades de ganar. Mi edad no es un hándicap. Hay una mayor demanda de política de verdad, pero la gente no es tonta y sabe que en Rusia no hay elecciones libres desde hace 20 años y que votar no tiene sentido”, apuntó.

Besédina dio sus primeros pasos en la política en las elecciones a la alcaldía de 2013 como parte del equipo del líder opositor Alexéi Navalni, que logró entonces casi un histórico tercio de los votos.

“Mi especialidad es el transporte urbano y los espacios públicos. Son las bases de mi programa. El alcalde no hace lo suficiente”, señala.

Admite que “es difícil llamar democráticas a unas elecciones en las que los candidatos opositores no pueden registrarse”, pero cree que el boicot o la abstención no son tampoco una solución.

“Pensamos que las elecciones no interesarían a nadie, pero ahora es todo lo contrario. Soy partidaria de acudir a las urnas, independientemente de la situación. Votar es una buena costumbre”, señala.

Kruglov colabora con Yábloko desde los 17 años, cuando tomó conciencia de que “no le gustaba Putin”, en gran medida debido a los excesos cometidos por las fuerzas de seguridad en la segunda guerra de Chechenia.

Considera que la Duma de Moscú “no es una asamblea representativa” ni “un lugar para el debate”, sino una cámara donde se reúnen “figuras cómodas” para el alcalde, como profesores y deportistas.

“La Duma no representa al pueblo. Yábloko logró el 13 % del voto en 2014 y no logramos ningún diputado. Demandamos una reforma para que tenga más escaños -45 no son suficientes- y más facultades”, indicó.

Cree que a la tercera puede ser la vencida, ya que “hace una semana” el representante comunista por su barrio ha retirado su candidatura en su favor. EFE