Una caravana de coches trabi derriba el Telón de Acero en una conmemoración

Botevgrad (Bulgaria) (EFE).- Una caravana de coches Trabant, conocidos como “trabi” y muy populares en la antigua Europa del Este comunista, derribó hoy un improvisado muro de Berlín en una localidad al norte de Sofía para conmemorar la caída del Telón de Acero y el comienzo de la producción del legendario utilitario.

Unos 50 ejemplares de estos coches se reunieron en Botevgrad, a medio centenar de kilómetros al norte de Sofía, para celebrar el 61 aniversario del primer trabant producido en la Alemania comunista (RDA).

El 7 de noviembre 1957 comenzó la fabricación del Trabant en una planta en Sajonia. Durante décadas este denominado coche de “cartón” fue un sueño para buena parte de la población que vivía detrás del Telón de Acero.

Su precio rondaba los 10.000 marcos alemanes (el sueldo medio en la RDA en 1970 era de unos 755) y el tiempo de espera para conseguir uno podía alcanzar hasta diez o más años.

“Necesitaba un nuevo coche y soñaba con un Zastava que se producía en Yugoslavia bajo la licencia de Fiat. No obstante salió la oportunidad de un Trabant. Pensaba que iba a ser una solución temporal y lo tengo desde 1983”, recuerda con orgullo Spas Danev, uno de los propietarios de este modelo de coche.

Siendo más económicos que los automóviles de Lada o Moskwitsch, de producción soviética, fueron muy populares también en Hungría, Rumanía, Bulgaria y otros países del bloque comunista.

“Es muy fácil de mantener. Nos reúne el amor hacia este legendario coche y hacemos todo lo posible para salvarlo porque casi ha desaparecido del mundo”, declaró a Efe Valcho Stamenovski, el organizador principal del evento.

Agente de policía, Valcho ha convertido un Trabant en coche patrulla y encabezó la caravana de vehículos, algunos de ellos modernizados con motores de otras marcas contemporáneas.

El Trabant, cuyo nombre significa “satélite”, fue bautizado así durante el comienzo de la carrera espacial, que comenzó justo en 1957 con el lanzamiento del Sputnik por la URSS.

Fabricado en resina sintética fenoplast, este coche ofrecía unas prestaciones muy básicas pero era muy fiable y duradero.

Se llegaron a vender más de tres millones de vehículos de varios modelos, desde el pionero P50, con un motor de dos cilindros y 18 caballos de potencia, al 1.1 de 42 CV y que se fabricó hasta 1991, año en que el modelo dejó de producirse.

Convertidos en vehículos de culto, los “cartones de carreras”, que apenas alcanzaban los cien kilómetros por hora, cuentan con decenas de clubes de aficionados en todo el mundo.

“No lo cambio por nada. Me ha servido durante media vida. Es un coche enorme para mi. Pequeño pero de enorme maletero. Ahora casi no puedo andar pero voy a comprar pan gracias este amigo que tengo desde 1984”, explica Mihail Mihailov, de 81 años.

Al final de la concentración un trabi rompió un simbólico muro de Berlín para conmemorar la caída del Telón de Acero y el fin de la dictadura comunista en Bulgaria. EFE