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Una ceremonia maya honra a las víctimas de la embajada de España en Guatemala

Guatemala, 31 ene (EFE).- Con una ceremonia maya, en homenaje a las 37 víctimas que perdieron la vida hace 39 años en la quema de la embajada de España en Guatemala, decenas de familiares y amigos de los muertos recordaron este jueves a los suyos exigiendo memoria y justicia.

En la antigua sede de la Embajada de España, una guía espiritual maya colocó flores y pétalos y encendió una hoguera para honrar a las 37 víctimas, entre ellas Vicente Menchú, el padre de la premio nobel de la paz Rigoberta Menchú.

“Si nosotros, los pueblos mayas, nos uniéramos, como fue el sueño de Gaspar, Vicente, Regina y todos los que murieron aquí, seríamos una fuerza muy grande que ya no seríamos oprimidos”, aseguró la líder indígena ante la fogata.

Acompañada de miembros de diversas organizaciones sociales y de derechos humanos, Menchú dijo que el objetivo de este acto simbólico que se realiza año tras año es honrar a las víctimas de la quema de la embajada y de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante el conflicto. Es para “honrar la verdad” y el “compromiso”.

“Vicente Menchú está presente, como todas las víctimas de la embajada de España”, aseguró la premio Nobel, quien pidió no retroceder “ni al genocidio, ni a la impunidad ni a la corrupción”.

Con motivo de este aniversario, el titular de la Procuraduría de los Derechos Humanos, Jordán Rodas, recordó que la población indígena sigue padeciendo “la desatención del Estado y continúan las deficiencias en los servicios públicos de educación, salud y acceso a la Justicia”, lo que provoca “pobreza y pobreza extrema” en estas comunidades.

“Como Estado, si luchamos contra la pobreza y la corrupción, muchos de los males coyunturales y estructurales pueden ser erradicados. Si hacemos todo lo contrario, condenamos a nuestros hermanos”, aseguró el magistrado de conciencia al recordar esta efeméride, en la que fallecieron funcionarios internacionales, obreros, estudiantes o líderes indígenas.

Entre las víctimas mortales de la masacre figuraron el exvicepresidente de Guatemala Eduardo Cáceres Lehnhoff y el excanciller Adolfo Molina Orantes, quienes se encontraban de visita en la sección consular.

También el cónsul español Jaime Ruíz del Árbol y otros dos españoles, Luis Felipe Sanz y María Teresa Villa, fallecieron ese día.

El 19 de enero de 2015, un Tribunal guatemalteco condenó a 90 años de prisión al exjefe de un comando de la extinta Policía Nacional (PN) Pedro García por hallarlo culpable de la masacre.

Durante el juicio, el Ministerio Público demostró que García ordenó que ninguna de las personas que estaban en el interior de la embajada, ocupada por un grupo de campesinos y estudiantes para denunciar la represión militar en el departamento noroccidental del Quiché, saliera con vida.

Tras conocerse la sentencia, el Gobierno español apoyó que se hubiera impartido justicia y consideró que el fallo unánime del Tribunal contribuía a dignificar la memoria de las víctimas y de sus familiares.

Este jueves, el procurador insistió en la importancia de “tener memoria histórica”, no solo para que las graves violaciones a los derechos humanos no vuelvan a ocurrir, sino también para tener “un aprendizaje social de todo lo sucedido”.

“No se trata de lamentarnos, lo cual es un derecho que se quiere quitar a la población, sino también de plantear políticas de Estado que nos aseguren un camino hacia el desarrollo”, concluyó. ACAN-EFE