Inicio > Columnas > La otra dimensión > Una vision del perfil del médico del siglo xxi: características, competencias y herramientas

Una vision del perfil del médico del siglo xxi: características, competencias y herramientas

 

  • Foreman: Para tratar pacientes nos hicimos médicos. House: No, para tratar enfermedades somos médicos. Tratar pacientes es lo que hace a los doctores miserables o apóstoles. Programa de TV “Dr. House”
  • “Ser un profesionista medico es más que dominar una técnica. Se inscribe en nuestra Naturaleza moral: es materia no sólo de mente y de brazos, sino de corazón; no sólo de intelecto y competencias sino de carácter, y sobre todo de una gran pasión y humanismo. Porque sólo estando apto para comprometerse con otros y servirlos con alta capacidad, es que una persona hace pública profesión médica de su camino en la vida” Anónimo

Es importante en esta pandemia en el “RESET GLOBAL DE LA SOCIEDAD” replantear conceptos de temas tan importantes como los sistemas de salud, la salud pública, la atención médica, y por supuesto en lo particular el papel de los médicos, con otra visión y otras competencias que se requieren para lograr una medicina más predictiva y preventiva, pero sobre todo lograr que la población asuma su responsabilidad en el autocuidado de la salud como la clave para enfrentar con éxito los desastres naturales como esta pandemia que estamos viviendo. Por eso les presento un capítulo de mi libro: “El perfil de los médicos del siglo XXI”.

La relación médico-paciente está en el centro de la práctica médica y una buena gestión de esta relación es un objetivo hacia el que todo profesional aspira de forma abierta, aunado a la necesidad de modificar los conceptos de la salud, así como los avances científico-tecnológicos, nos llevan a la necesidad de analizar, reflexionar e impulsar un nuevo perfil del médico del siglo XXI.

Es cierto que la Medicina del siglo XXI centrada primordialmente en lo técnico, y sin espacio ni tiempo para una comunicación efectiva con el paciente, nos hace retomar conceptos y valores clásico del ejercicio profesional, como el gran sentido humano que se requiere en esta actividad y la pasión y dedicación que ameritan los pacientes, pero hoy más que nunca el médico debe predicar con el ejemplo, y ser modelo de sus pacientes, además de convertirse en un comunicador experto para lograr generar una conciencia de autocuidado, además de ser un eficiente gestor de los sistemas de salud donde se desempeñe, y que requieren de competencias relacionadas con los sistemas de salud y de la salud pública para desempeñarse con éxito en su ejercicio social de la medicina. Vale la pena agregar la necesidad de las competencias administrativas que debe desarrollar, para desempeñarse como directivo, lo cual es muy común en los médicos, sobre todos los especialistas.

En lo personal y haciendo un análisis de la experiencia en el campo de la salud, donde he tenido la oportunidad de ejercer la medicina desde diferentes ángulos,  considero que el perfil del médico del siglo XXI debe reunir las siguientes características, competencias y herramientas para alcanzar un nivel de excelencia en el desempeño de su profesión.

  • Competencias disciplinares y profesionales propias de la medicina
  • Conocimientos suficientes en Salud Pública y Sistemas de Salud
  • Habilidades de comunicación
  • Estilo de vida saludable
  • Inteligencia emocional
  • Manejo adecuado de las TIC´s (Tecnologías de la informática y la comunicación)
  • Desarrollo personal y valores

Competencias disciplinares y profesionales.

La práctica de la medicina es hoy mucho más eficiente que hace 30 años, pero también es mucho más compleja. La fragmentación de la atención en múltiples escenarios y actores, la pobre comunicación entre los distintos especialistas que intervienen y la invasividad de nuevos procedimientos, entre otros factores, determinan que la atención médica sea hoy potencialmente más peligrosa de lo que lo era en el siglo XX. En una era globalizada, con importantes transformaciones sociales, tecnológicas y laborales, el médico debe desarrollar un abanico de herramientas que van mucho más allá de los conocimientos teóricos y prácticos clásicos.

Después de un siglo, desde que el informe Flexner, publicado en 1910, revolucionara la educación médica en los Estados Unidos y Canadá y, por extensión en el mundo entero, se mejoraron significativamente los procesos y sistemas de enseñanza, con mucho más énfasis en la especialización, definiendo el entrenamiento necesario mediante la exposición a contenidos específicos por determinados períodos de tiempo. Desde entonces, el modelo biomédico, centrado en la enfermedad y no sobre la persona, ha tenido una preponderancia casi total. Ha sido sin ninguna duda de una gran eficacia para explicar y curar numerosas patologías, pero en los tiempos actuales resulta incompleto. El modelo Flexneriano ya no es suficiente ni satisfactorio. Hoy los pacientes esperan mucho más que una buena experiencia técnica. Cada vez más, los pacientes exigen médicos que establezcan lazos en el plano humano, que sean capaces de escuchar activamente y que los hagan partícipes de las decisiones que les conciernen. Por otra parte, se necesitan médicos más conscientes del sistema en el que actúan y del impacto de sus decisiones sobre el mismo. La medicina del futuro expondrá a su vez cada vez más a los médicos a dilemas bioéticos por lo que resulta imperioso reforzar su educación en esta materia.

Sin duda, el modelo biomédico constituyó un paso en la buena dirección, pero este enfoque reduccionista clásico tiende a percibir al cuerpo humano como una máquina y a ignorar las complejas interacciones entre el espíritu, el cuerpo y el entorno que ofrecen otros enfoques más globales respecto al cuidado de los pacientes.

En esta parte del siglo XXI resulta necesario redefinir la competencia médica, incluyendo elementos que parecen ser más importantes hoy que ayer.

¿Qué significa ser competente?

A partir de la década de los 70´s, comenzaron a publicarse en la literatura médica muchas definiciones de “competencia”, que las podemos definir como el conjunto de conocimientos, habilidades, actitudes y responsabilidades. Esta definición pone en pie de igualdad a la experiencia técnica con factores actitudinales y de compromiso. Hoy en día, probablemente lo que marque mayor diferencia entre un médico bueno y uno malo sea la capacidad de “hacerse cargo” y de comunicarse adecuadamente con el paciente, su familia y los otros actores del sistema en donde trabaja.

Las competencias pueden ser agrupadas según sean disciplinares o especificas o genéricas. Las específicas o disciplinares son aquellas que se asocian con áreas de conocimiento concretas, que caracterizan a una profesión o especialidad y la distinguen de las otras. Las genéricas son comunes a todas las disciplinas, permitiendo a los profesionales adaptarse a nuevas situaciones, mantenerse actualizados y superar los problemas que se le presentan en el día a día. En este último grupo podríamos incluir un conjunto de competencias que son transversales en todas las carreras de salud y especialidades médicas. La priorización de dichas competencias no es sencilla.

En una amplia encuesta realizada en Canadá, los pacientes y los médicos coincidieron en que, además de ser perito en su especialidad y contar con experiencia médica, el médico especialista debía ser un:

  • Comunicador competente
  • Colaborador
  • Administrador
  • Promotor de salud
  • Erudito
  • Profesional

Realmente, el desarrollo del estudiante de medicina debería  ir más allá de la transmisión de conocimientos, puesto que la persona enferma es ese ser humano que, en primer lugar, debe ser escuchado, a quien le debe realizar un examen físico completo y brindarle la mejor opción para lograr el diagnóstico y precisar un tratamiento. Se debe ofrecer a cada paciente lo mejor sin importar su condición social, económica, intelectual, política, religiosa o cultural. En este sentido, “para favorecer la formación de valores en la universidad se debe contemplar el tiempo en el currículo explícito y aterrizar en la importancia del currículo oculto, puesto que la mejor, cátedra de valores que da el profesor es su propio ejemplo de vida” (Pinilla, 2008) (es decir ser modelo para los demás)

La importancia de los valores centrales de la profesión médica, cuando observamos y sentimos que se han perdido, ha llevado a diferentes organismos internacionales, a reformular en términos contemporáneos, los conceptos que orientan las decisiones en medicina. Al mismo tiempo, ha resurgido una razonable preocupación por perfeccionar los contenidos del aprendizaje en las profesiones de la salud, con los valores éticos que, en el marco de las relaciones entre profesionales y de proveedores-usuarios de los sistemas de salud, caracterizan más apropiadamente la calidad del ejercicio profesional.

Debemos tener presente que los fines de la medicina se han transformado en razón de los cambios que el mundo ha ido experimentando, en las últimas décadas, en el campo de la salud, los avances científicos y tecnológicos, los factores sociales, políticos y culturales que modifican sus acciones, propósitos y alcances. En lugar de una visión de eternidad, se ha privilegiado la visión sociológica-humanista que caracterizan las profesiones relacionadas con la salud, privilegiando lo comunitario y la equidad para mejorar la vida, convergiendo en la prevención y promoción, y el evitar el mayor daño, cuando se ha enfermado, y la aceptación  natural de la muerte.

Esta visión de la enfermedad y la muerte se relaciona al progresivo y masivo envejecimiento de la población que surge de los avances en el control de la enfermedad, el incremento de las expectativas de vida como factores que inciden y resultan del mejor control de la salud; aunado a un incremento de costos al requerirse mayor prevención, promoción, perfeccionamiento y refinamiento en los diagnósticos, incorporación de más tecnología, capacitación e investigación asociadas.

En los Sistemas de salud siempre ha existido una brecha manifiesta entre expectativas y realidades que no únicamente impacta en la satisfacción de las necesidades de atención de salud sino que puede ser causa de frustración profesional de los médicos, además de ser necesario observar los cambios que experimentamos como sociedad, donde el ejercicio profesional se mide y se aprecia en cuanto a sensibilidad, capacidad de respuesta y efectividad del acto por lo que  podemos deducir la eficacia y la pertinencia de los procesos o las acciones de salud.

Todas estas circunstancias, delinean un perfil, exigible a los médicos, que pueden resumirse en diversas competencias vinculadas a los principios y compromisos que se han definido como propios del profesionalismo. Por lo cual pudiéramos revisar los siguientes principios, compromisos y competencias propias del ejercicio de la medicina del artículo: ROSSELOT J, Eduardo. Dimensiones del profesionalismo médico: Proyecciones para el siglo XXI. Rev. méd. Chile [online]. 2006, vol.134, n.5 [citado  2014-03-04], pp. 657-664

  • Habilidad para hacerse cargo de la salud de la comunidad
  • Proveer cuidados de salud contingentes
  • Asegurar cuidados apropiados y costo efectivos
  • Promover estilos de vida saludables
  • Proporcionar consejos en materias bioéticas
  • Estar capacitados para el aprendizaje permanente
  • Actuar en un sistema pluralista, con diversidad racial y cultural
  • Ejercer con profesionalismo

 

De acuerdo a otros estudios en Estados Unidos y Canadá los programas de residencia abarcan las siguientes seis áreas. Para generar  las siguientes competencias.

1.- Atención a los pacientes.- La atención de los pacientes debe ser humana, apropiada y efectiva. Se espera que los residentes:

  • Se comuniquen efectivamente y con conductas atentas y respetuosas cuando interactúan con los pacientes y sus familias.
  • Reúnan información esencial y precisa sobre sus pacientes.
  • Tomen decisiones informadas sobre intervenciones diagnósticas y terapéuticas basadas en la información y preferencias de sus pacientes, y en evidencias científicas
  • Desarrollen y lleven a cabo planes de manejo de pacientes.
  • Aconsejen y capaciten a los pacientes y sus familias.
  • Utilicen la tecnología de la información para apoyar las decisiones de atención de los pacientes y la capacitación de los mismos,
  • Ejerzan de manera competente todos los procedimientos médicos e invasivos considerados esenciales para su área de práctica.
  • Brinden servicios destinados a la prevención de problemas de salud o al mantenimiento de la misma
  • Trabajen con otros profesionales de la salud, incluyendo aquellos de otras disciplinas, para brindar una atención centrada en el paciente.

 

2.- Conocimientos médicos.- Acerca de la ciencia biomédica, clínica y disciplinas afines establecidas y la aplicación de este conocimiento en la atención de los pacientes. Se espera que los residentes:

  • Demuestren un pensamiento analítico y de investigación en el abordaje de situaciones clínicas.
  • Conozcan y apliquen las disciplinas de apoyo que son apropiadas a su especialidad.

 

3.- Aprendizaje basado en la práctica.- Este aprendizaje involucra la investigación y evaluación de la atención brindada a sus pacientes, la ponderación y asimilación de la evidencia científica y la mejora  continua en la atención de los pacientes. Se espera que los residentes sean capaces de:

  • Analizar su experiencia práctica y desarrollar, utilizando una metodología sistemática, actividades tendientes a la mejora de la práctica.
  • Encontrar, valorar y asimilar evidencia de estudios científicos relacionados a los problemas de salud de sus pacientes.
  • Obtener y utilizar información acerca de su propia población de pacientes y de la comunidad de donde los mismos provienen.
  • Aplicar el conocimiento del diseño de los estudios y de métodos estadísticos para ponderar los estudios clínicos y cualquier otra información sobre efectividad diagnóstica y terapéutica.
  • Utilizar la informática para manejar información, para acceder a información médica online y para apoyar su propia educación.
  • Facilitar el aprendizaje de estudiantes y de otros profesionales de la salud.

 

4.- Habilidades interpersonales y de comunicación.- Que resulten en un intercambio efectivo de información y en colaboración con los pacientes, sus familias y otros profesionales de la salud. Se espera que los residentes sean capaces de:

  • Crear y mantener una sólida relación ética y terapéutica con los pacientes.
  • Escuchar activamente; de obtener y brindar información con un adecuado lenguaje corporal, demostrando habilidad para explicar, preguntar y escribir.
  • Trabajar efectivamente con otros, ya sea como miembro o como líder de un equipo de salud o de otro grupo profesional.

5.- Profesionalismo.- Este profesionalismo debe manifestarse a través del compromiso para llevar a cabo las responsabilidades profesionales, la adherencia a principios éticos y sensibilidad a la diversidad de los pacientes. Se espera que los residentes sean capaces de:

  • Demostrar respeto, compasión e integridad; que sean receptivos a las necesidades del paciente y de la sociedad más allá de su propio interés y tener un desarrollo profesional continuo.
  • Demostrar un compromiso a principios éticos en lo relativo a la provisión y detención de los tratamientos, confidencialidad de la información del paciente, al consentimiento informado y a las prácticas comerciales,
  • Demostrar sensibilidad y receptividad a los factores culturales, de edad, género y/o discapacidades de los pacientes.

 

6.- Práctica basada en sistemas.- Manifestada mediante acciones que demuestren tener conciencia y sensibilidad frente al contexto del sistema de salud en el que se desempeñan; que sean capaces de utilizar eficientemente los recursos disponibles para brindar una atención óptima. Se espera que los residentes sean capaces de:

  • Comprender cómo la atención de sus pacientes y otras prácticas profesionales afectan a otros profesionales de la salud, a la organización en la que se desenvuelven y a la sociedad en general y cómo estos elementos del sistema afectan su propia práctica.
  • Conocer cómo los distintos tipos de práctica médica y de sistemas de atención difieren entre sí, incluyendo métodos para controlar costos y asignar recursos.
  • Practicar una atención médica costo-efectiva, haciendo un uso prudente de los recursos sin comprometer la calidad del cuidado.
  • Abogar por una atención médica de calidad y ayudar a los pacientes a manejarse con las complejidades del sistema
  • Saber cómo trabajar en forma conjunta con los gerentes del sistema de salud y de acuerdo a procedimientos establecidos para evaluar, coordinar y mejorar la atención y saber cómo estas actividades afectan el desempeño del sistema.

 

Después de analizar la nueva realidad en que se encuentran los médicos, debo de insistir en la necesidad del nuevo perfil del médico para adaptarse y cumplir eficientemente su rol dentro de la sociedad.

Espero esta información algún día sirva para replantear la salud y la forma en que la abordamos desde el punto de vista de quienes deben ser el modelo de que, como y porque hacer las cosas. ¡Ud. tiene la última palabra!

%d bloggers like this: