Víctimas de usura 600 mil duranguenses

  • Financieras aún les cobran créditos que ya terminaron de pagar

Por: Andrei Maldonado

Alrededor de 600 mil personas en el estado de Durango se encuentran vulnerables a ser víctimas de usura por parte de las casas de cobranza, a las cuales en la mayoría de los casos las hacen responsables de créditos que no solicitaron o bien que ya terminaron de pagar, señaló el expresidente de la Barra de Abogados de Durango, Mario Pozo Riestra.

Indicó que en el país existe un elevado número de denuncias por cobros indebidos y acoso de parte de instituciones bancarias, sin embargo las que son más hostiles en sus métodos de cobranza son las casas de préstamos, que en el caso de Durango se tienen plenamente identificadas cuáles son aquellas que han incurrido en más irregularidades y que incluso han llegado a agredir a los clientes.

El letrado detalló que en esa situación han incurrido Financiera Relámpago, Préstamos México y Compartamos Banco, los cuales llegan a cobrar montos impagables por intereses que convierten a los créditos en lozas muy pesadas para las personas más vulnerables; “es la gente de bajos ingresos la que recurre a estas instituciones y que son la franja de víctimas en el estado”, dijo.

Refirió que se han atendido casos donde personas han perdido el patrimonio de toda una vida por un préstamo para la compra de un electrodoméstico, pues las tiendas llegan a cobrarles hasta 1 millón de pesos en intereses; en otras ocasiones se llega a hacer responsables de créditos no solicitados a adultos mayores e incluso a menores de edad, con los cuales no tienen miramientos para cobrar.

“Tuvimos el caso de un señor mayor al cual estaban agrediendo físicamente en su domicilio por no pagar. Tuvimos que pedir la ayuda de la policía y detuvieron al cobrador. Es triste que mucha gente sea víctima de usura y agiotismo por firmar un documento en blanco o por no leer el contrato. Muchas letras ya pagadas caen en manos de falsos abogados y no hay forma de comprobar que ya pagaron”.

Pozo Riestra consideró que estas empresas operan bajo la impunidad de las instancias gubernamentales que deberían reglamentarlas, entre ellas la Profeco, pues ninguna de las casas de préstamos especifica cuál es su buró de cobranzas ni los montos de interés, los cuales rebasan lo establecido penalmente que manejan las instituciones bancarias formales que son supervisadas por Condusef.

Agregó que a este tipo de financieras hay que sumarle los casos de usura que se dan en las colonias con las tandas vecinales y en los propios centros de trabajo con los telares y las flores de la abundancia, las cuales están fuera de toda normativa; “a la autoridad le han faltado los pantalones para actuar de fondo. No hay la legislación suficiente en Durango para actuar contra estas personas”.