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Xi y Duterte buscan en Pekín limar asperezas sobre Mar de China Meridional

Pekín, 29 ago (EFE).- El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, se reunió hoy en Pekín con su homólogo chino, Xi Jinping, durante el segundo día de su quinta visita oficial a China, donde busca financiación y apaciguar las relaciones tras las recientes tensiones en el Mar de China Meridional.

Según una nota publicada por la agencia oficial china Xinhua, el mandatario chino expresó que, pese a que “la situación tanto a nivel regional como internacional han cambiado de forma profunda y complicada, la paz, el desarrollo, la cooperación y el beneficio mutuo son todavía la irresistible tendencia de esta época”.

Xi mostró su disposición a “trabajar” junto a Duterte para “seguir captando los buenos tiempos y la inercia desde una perspectiva estratégica y a largo plazo” que sirva para desarrollar los lazos bilaterales.

Esto, indicó el líder chino, “no solo beneficiará a ambos países y a ambos pueblos, sino que también dará una energía positiva a la paz y la estabilidad en la región”. 

Tras entrevistarse con Xi – fue el octavo encuentro bilateral desde que el filipino asumió la presidencia en 2016 -, Duterte tiene previsto entrevistarse este viernes con el primer ministro, Li Keqiang.

Asimismo, el mandatario filipino asistirá con Xi a la inauguración del Mundial de Baloncesto mañana y después viajará a Cantón para animar a la selección filipina, que jugará el sábado contra Italia.

A pesar de la buena sintonía entre Duterte y Xi, este encuentro se produce en el momento más delicado de la relación bilateral en los últimos años, debido a la disputa marítima que ambos países mantienen en el Mar de China Meridional y que ha motivado hasta tres protestas diplomáticas de Manila a Pekín desde abril.

Pese a ello, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuang, opina que “Filipinas es un vecino amistoso de China y un socio importante dentro de la Iniciativa de las Nuevas Rutas de la Seda”, y que las relaciones bilaterales se han “consolidado y profundizado” desde que Duterte asumió el cargo.

No en vano, el comercio bilateral alcanzó 55.700 millones de dólares en 2018, un 8,5% más que el año anterior, con China como principal proveedor de Filipinas.

En los tres años de la Administración Duterte, China ha subvencionado inversiones en infraestructuras por valor de 400 millones de dólares en Filipinas, además de conceder unos 273 millones en préstamos blandos, como parte de su proyecto de las Nuevas Rutas de la Seda.

Hay por tanto una voluntad de limar asperezas con esta visita y, en ese sentido, la prensa oficial china no duda en destacar en sus editoriales que “Pekín y Manila pueden ser aún más amigos”.

Y un artículo publicado este miércoles en el rotativo China Daily valora la intención de Filipinas de encontrar un “equilibrio” en sus relaciones con China y con Estados Unidos, su aliado tradicional.

Al contrario, lo que Pekín espera es que Filipinas ahonde su cooperación con China para “atraer más inversión china que ayudaría a muchos filipinos a encontrar empleos”.

De hecho, China se ha comprometido a financiar 12 de los 37 proyectos de infraestructura ya aprobados por el Gobierno filipino para su actual mandato y que incluyen préstamos por valor de 120 millones de dólares, recoge el diario.

Pero para que todo esto suceda, sugiere el diario chino que los medios filipinos y la sociedad “vean las relaciones bilaterales de la manera correcta”, lo que también facilitaría la firma de un Código de Conducta para el Mar de China Meridional para “evitar que los lazos se deterioren por culpa del conflicto marítimo”.

Al margen de los acuerdos que deje esta visita, el portavoz presidencial filipino, Salvador Panelo, insistió el martes en que Duterte abordará con Xi los recientes incidentes en las aguas disputadas e invocará el fallo del Tribunal Permanente de Arbitraje de La Haya favorable a Filipinas.

Según esa sentencia de 2016, Filipinas ostenta la soberanía del atolón Scarborough y gran parte del archipiélago Spratly, donde China ha construido islas artificiales sobre atolones y arrecifes para apropiárselas de facto; además de navegar sin solicitar permiso dentro de las 200 millas de la zona exclusiva marítima filipina.

China, que apela a derechos históricos sobre la zona, nunca reconoció el fallo y continúa con sus actividades militares y pesqueras dentro de la zona exclusiva económica de Filipinas, es decir, en las 200 millas náuticas desde su costa.

Además de detectar la presencia de una decena de buques de guerra y barcos de prospección marítima chinos en lo que va de año en sus aguas, Filipinas también ha denunciado la presencia de cientos de barcos pesqueros de los que se sospecha que actúan como una milicia que desempeña labores de vigilancia y coerción.

Para evitar la escalada de tensión en la zona, Duterte ha abogado por la firma de un acuerdo al 60%-40% con China para la prospección de reservas energéticas y minerales en esas aguas, un asunto que se espera que sea discutido durante la vista a pesar de las reticencias de colectivos de la sociedad civil y de la oposición en Filipinas. EFE

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