Emilio dejó vida antes de partir; su regalo de cumpleaños para todos

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Durango, Dgo.- Apenas un día antes había cumplido 20 años. El 9 de septiembre había pastel, velas, fotografías y motivos para celebrar una nueva etapa de su vida.

El 10 de septiembre, Emilio Espino Córdova salió rumbo a su trabajo a bordo de una motocicleta. En el trayecto sufrió un grave accidente al impactarse contra un Jeep.

La escena rápidamente se convirtió en tragedia. Emilio permaneció varios minutos tendido y fue considerado inicialmente sin signos vitales. Sin embargo, posteriormente ocurrió algo que sorprendió a quienes permanecían en el lugar: el joven comenzó a moverse.

Al ser nuevamente valorado se detectaron signos vitales y comenzó entonces una carrera por salvarlo. Fue trasladado de emergencia para recibir atención médica.

Emilio estaba vivo.

Quizá no quería irse. Quizá su cuerpo simplemente estaba luchando hasta el último instante por quedarse en este mundo.

Logró sobrevivir un par de horas más, aunque finalmente la gravedad de las lesiones terminó por arrebatarle la vida.

Pero todavía faltaba conocer una parte extraordinaria de su historia.

Emilio era donador de órganos.

En medio del dolor indescriptible de perder a un muchacho que apenas el día anterior había apagado las velas por sus 20 años, surgió la posibilidad de que su partida representara una nueva oportunidad para otras personas.

Y entonces aquella fotografía frente al pastel adquirió otro significado.

Las velas que un día antes representaban deseos, proyectos y años por venir, hoy acompañan el recuerdo de un joven cuya historia puede continuar de otra manera.

Emilio no pudo quedarse como su familia hubiera querido, pero parte de él seguirá entre nosotros a través de las personas que reciban sus órganos.

Quizá en algún lugar alguien tendrá una segunda oportunidad gracias a él.

Tenía apenas 20 años.

Celebró la vida un día… y al siguiente, terminó regalándola.

 

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