Una madre soltera fue captada recorriendo en su motocicleta mientras realizaba entregas. No viajaba sola: con ella iban sus dos hijas pequeñas, abrazadas a su cuerpo, protegidas como podía en medio del tránsito y las prisas del trabajo.
La escena, difundida en redes sociales, causó sorpresa y preocupación, pues mientras algunos usuarios reconocieron su esfuerzo y determinación, otros expresaron preocupación por los riesgos que implicaba trasladar a menores en esas condiciones. Sin embargo, más allá del debate digital, la imagen expuso una realidad que miles de mujeres viven a diario.
Para muchas madres solteras, la falta de redes de apoyo, guarderías accesibles o empleos con horarios flexibles obliga a tomar decisiones extremas. No se trata de descuido ni de irresponsabilidad, sino de una necesidad: trabajar sin separarse de sus hijos para garantizar el sustento del hogar.
La mujer no buscaba reconocimiento ni aplausos. Simplemente hacía lo necesario para salir adelante, como lo hacen millones de madres en silencio, enfrentando jornadas dobles y decisiones difíciles para proteger y alimentar a sus familias.
