¿Se van a acabar las tortillas calientitas de la tiendita?

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Una práctica muy común en miles de tiendas de barrio podría estar en la mira de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco). Se trata de la venta de tortillas almacenadas en hieleras, una modalidad que podría ser sancionada por no cumplir con normas oficiales relacionadas con higiene, etiquetado y conservación de alimentos.

De acuerdo con la autoridad, esta forma de comercialización infringe dos regulaciones clave: la Norma Oficial Mexicana NOM-051, relacionada con el etiquetado de alimentos preenvasados, y la NOM-187, que establece las condiciones sanitarias para la elaboración y manejo de tortillas.

La NOM-187 señala que después de ser elaboradas, las tortillas deben pasar por un proceso específico antes de ser empacadas, incluyendo un tiempo de “respiro” y condiciones adecuadas de almacenamiento que garanticen su calidad y su correcta conservación sanitaria.

Además, establece que el producto debe ser almacenado en lugares y recipientes adecuados, con controles que permitan mantener su inocuidad para el consumo.

Por su parte, la NOM-051 obliga a que los alimentos preenvasados en México cuenten con información básica visible para el consumidor, entre la que se incluye:

Fecha de elaboración Fecha de caducidad Cantidad exacta en gramos del producto

Según explicó Profeco, cuando las tortillas se venden en hieleras o recipientes improvisados, generalmente no se especifica el peso real del producto ni se proporciona información sobre su fecha de elaboración o caducidad.

Esto, señala la dependencia, representa una violación a los derechos del consumidor, ya que las personas no pueden saber con certeza qué están comprando ni en qué condiciones fue elaborado o conservado el alimento.

La medida ha generado debate entre comerciantes y consumidores, pues la venta de tortillas en hieleras es una práctica muy extendida en pequeñas tiendas, abarrotes y puestos informales, donde se busca mantenerlas calientes para los clientes.

De aplicarse con rigor, las inspecciones de Profeco podrían derivar en multas para los establecimientos que continúen utilizando este método de venta, lo que para muchos significaría cambiar una tradición cotidiana en los barrios.

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