Las consecuencias de un 2023 extremadamente seco y un invierno sin lluvias ni nevadas de importancia comenzarán a sentirse desde el mes de marzo, vaticinando un año muy complicado para el sector ganadero, reconoció el presidente de la Unión Ganadera Regional (UGR), Rogelio Soto Ochoa.
Aseveró que, aunque es incierto el grado de afectación, lo que es una seguridad es que este año será aún más complicado que el 2023, ya que los primeros efectos de la sequía se resentirán a finales de marzo, principios del mes de abril, pese a los esfuerzos que se han hecho por construir bordos de abrevadero.
El líder ganadero del estado aseveró que de nada sirve construir grandes bordos de abrevadero si no llueve; “se construyen para captar agua, ni siquiera para que se llenen, pero no hay ninguna seguridad. Hay bordos que sí captaron agua, como los de Otinapa y Navajas, pero hay otros que se quedaron secos”.
Con respecto al manejo holístico de la tierra, Soto Ochoa consideró que existe una sobrepoblación de ganado, superior a la que pueden soportar los agostaderos, por lo cual es necesario dar mejor uso de las tierras, aunque esta no sea una tarea sencilla, ni en ranchos privados ni en propiedad ejidal.

