En plena esquina de Independencia y Negrete, en el corazón de Durango, un camión de la ruta de “los naranjas” se detiene para permitir el ascenso de pasajeros… justo en medio del cruce.
La escena parece cotidiana, pero vuelve a poner sobre la mesa un problema que muchos ciudadanos señalan desde hace tiempo: las maniobras de ascenso y descenso en lugares no adecuados, incluso en intersecciones con semáforos.
La imagen cobra mayor relevancia porque apenas el pasado 8 de marzo una tragedia sacudió a la ciudad, relacionada precisamente con condiciones viales y situaciones que, según ciudadanos, siguen repitiéndose en distintos puntos.
Mientras peatones, automovilistas y usuarios del transporte público comparten las mismas calles, las prácticas irregulares continúan ocurriendo a plena luz del día, en una de las zonas más transitadas del Centro Histórico.
La pregunta vuelve a surgir entre la ciudadanía:
¿Se están tomando realmente medidas para evitar otro accidente… o estamos esperando a que vuelva a ocurrir una tragedia?
