SEP defiende recorte al ciclo escolar y padres cuestionan declaraciones

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La defensa que hizo la Secretaría de Educación Pública sobre la posibilidad de adelantar el cierre del ciclo escolar 2025-2026 volvió a encender el debate nacional, no solo por el calor extremo o el Mundial de Futbol, sino por lo que muchos consideran decisiones tomadas “sobre la marcha” en un sistema educativo que todavía arrastra graves secuelas de la pandemia.

El secretario de Educación Pública, Mario Delgado, reconoció incluso que en la discusión inicial faltaron las voces de maestros, madres y padres de familia, luego de las reacciones provocadas por el anuncio realizado el pasado 7 de mayo.

Aunque defendió que “México no cabe en un solo calendario” debido a las diferencias climáticas del país, las declaraciones también abrieron una fuerte conversación entre docentes y familias que cuestionan la lógica detrás de modificar fechas cuando, aseguran, miles de estudiantes todavía presentan enormes rezagos académicos.

En redes sociales y grupos escolares comenzaron a multiplicarse los reclamos de maestros que se preguntan para qué realizaron planeaciones, estrategias académicas y ajustes pedagógicos si nuevamente las fechas pueden cambiar de manera abrupta.

Otros recuerdan que durante años se insistió en “recuperar aprendizajes” tras la pandemia, mientras hoy siguen existiendo estudiantes que enfrentan problemas básicos de comprensión lectora, multiplicaciones o conocimientos elementales de geografía.

Padres de familia también comenzaron a cuestionar si realmente se está priorizando la educación o simplemente se busca “sacar el calendario” antes de tiempo.

Y es que las propias declaraciones del titular de la SEP generaron polémica al asegurar que, después del 15 de junio, muchas escuelas entran en una “inercia” enfocada más en descargas administrativas que en actividades pedagógicas reales.

Para algunos sectores, ese señalamiento terminó exhibiendo otra problemática: si el mismo sistema reconoce que durante semanas las aulas permanecen abiertas “sin propósito pedagógico”, entonces la crítica no debería centrarse únicamente en las fechas, sino en la falta de estrategias efectivas para mejorar el aprendizaje.

Mientras tanto, el debate sigue creciendo entre quienes consideran razonable adaptar calendarios por las altas temperaturas y quienes ven en estas decisiones una muestra más de improvisación en un país donde la educación todavía intenta recuperarse del golpe que dejó la pandemia.

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