Un ciudadano de Durango exhibió en redes sociales la frustración que vivió luego de sufrir el robo de las alforjas de su motocicleta, asegurando que, además del delito, tuvo que enfrentar un proceso burocrático que, según relata, desincentiva la denuncia.
De acuerdo con su publicación, el robo ocurrió recientemente y, aunque inicialmente lamentó la pérdida de sus pertenencias, asegura que la mayor decepción llegó cuando acudió a presentar la denuncia correspondiente.
Según su testimonio, le informaron que debido al monto de lo robado “prácticamente no procedía la denuncia”, situación que cuestionó al considerar que un delito no deja de serlo por el valor económico de los objetos sustraídos.
El afectado explicó que entre las pertenencias robadas se encontraba su licencia de conducir para motociclista y que, para reportar oficialmente ese documento como robado, primero debía cubrir el pago de una comparecencia, además del costo para tramitar una nueva licencia.
“Primero un delincuente me roba y después el propio sistema me cobra para poder denunciar que fui víctima. Como quien dice, te roban aquí y te roban allá”, escribió.
En su mensaje también criticó que, mientras se observan patrullajes y operativos de seguridad, los ciudadanos —afirma— encuentran burocracia, indiferencia y gastos adicionales cuando requieren respaldo institucional.
El ciudadano aclaró que no escribió su publicación con la esperanza de recuperar sus pertenencias, sino para expresar su preocupación por el crecimiento de la inseguridad y por la falta de confianza que, asegura, generan este tipo de experiencias.
Advirtió que cuando las personas consideran que denunciar no sirve de nada, se debilita la confianza en las instituciones encargadas de procurar justicia, lo que representa un riesgo para la convivencia social.
Finalmente, hizo un llamado a las autoridades para revisar los procedimientos de atención a las víctimas y mejorar la respuesta institucional, al tiempo que solicitó apoyo de la ciudadanía para localizar su licencia de motociclista a nombre de Dan Zaragoza, señalando que en ocasiones este tipo de documentos son abandonados por los responsables después del robo.



