Cal y de Arena

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 Álvaro Sanjuán

 Más claro ni el agua: La división de poderes en Durango, es lo de siempre: atole con el dedo. Nos dicen con discursos llenos de demagogia que el poder ejecutivo, judicial y legislativo, son independientes, pero en los hechos, los dos poderes están al servicio del ejecutivo. Para muestra basta un botón, los demás a la camisa, quien opine lo contrario es que vive en Durango, Colorado, o Durango, España.

 

Hace unos días, se llevó a cabo en el congreso local una sesión para aprobar reformas a la ley electoral, sin embargo, dichas reformas le quedan deber al pueblo de Durango, que los eligió como sus representantes populares. Vea usted, dicha reforma contempla el nepotismo, pero el asunto es que solo aplicaría para las y los presidentes municipales y sus familiares mas cercanos, quienes no podrán aspirar a ser presidentas o presidentes, si son muy cercanos de quien termina el encargo. Así que, si alguna presidenta o presidente municipal quiere heredar el cargo, si es pasión que se le borre.

 

Hasta ahí todo estaría bien, pero: ¿Por qué la reforma aprobada no le tocó a una gobernadora o gobernador? No hay que ser el ingeniero Florencio Rodríguez o Walter Mercado, para saber que lleva dedicatoria. Desde hace tiempo, se ha dicho que Esteban Villegas piensa heredarle el gobierno del Estado a su esposa Marisol Rosso. Y al no estar en nuestra constitución local o en la ley electoral, nada le impedirá al gigante, dejar a su esposa, ¿Y quién mejor para cuidarle las espaldas en caso necesario?

Por cierto, la sociedad fue la última en enterarse de la orden que le dio el ejecutivo al poder legislativo en estos temas. Como diría José Alfredo Jimenez: “quedó pendiente una boda”, diría el clásico: lo que José Alfredo quiso decir, quedo algo pendiente que todas y todos los ciudadanos hemos estado esperando: Nos referimos a la revocación de mandato. Si bien es cierto, dicha revocación ya está en nuestra constitución, hoy no es posible llevarla a cabo porque falta la ley secundaria, si hubiera sido así, Esteban Villegas con toda seguridad ya no sería gobernador.

 

El derecho del pueblo de Durango, es elegir a nuestros representantes populares. Pero también, debe quedar en nuestra constitución local la revocación de mandato, para que se cumpla  el pueblo da el poder, pero también lo quita.Si hubiera ley secundaria de dicha revocación, estaría establecido que cada tres años una gobernadora o un gobernador según sea el caso, la sociedad decidiría si se va o se queda en el puesto. En este momento, nos queda el consuelo de que no hay poder que dure 100 años, ni sociedad que lo aguante. ¡Urge la revocación de mandato en Durango!

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