- La industria panificadora genera más de 530 mil empleos directos en el país. En Durango, los panaderos han reportado aumentos de entre 5% y 7% en sus insumos y dificultades para mantener la rentabilidad sin elevar los precios.
Durango, Dgo., viernes 16 de octubre de 2026.– El pan, uno de los alimentos tradicionales en la mesa de las familias, también resiente las presiones económicas. En Durango, las panaderías enfrentan el encarecimiento de sus insumos y dificultades para mantener sus márgenes de ganancia sin trasladar todos los aumentos al consumidor.
En el marco del Día Mundial del Pan, la Cámara Nacional de la Industria Panificadora, Pastelera y Similares de México (CANAINPPA) presentó su “Índice del pan”, un documento que reúne cifras sobre la actividad económica del sector y una encuesta sobre los hábitos de consumo de los mexicanos.
De acuerdo con el organismo, la industria panificadora genera más de 530 mil empleos directos y cuenta con alrededor de 60 mil panaderías en México, además de miles de empleos indirectos relacionados con la producción y distribución de harina, levadura, huevo, grasas y otros ingredientes.
El impacto económico de esta actividad alcanza a proveedores agrícolas, molinos, distribuidores y empresas de transporte, por lo que los aumentos en los costos de producción pueden repercutir en distintos eslabones de la cadena.
Durante 2026, panificadores de Durango han reportado incrementos de entre 5% y 7% en algunos insumos necesarios para elaborar pan.
El problema es que trasladar esos aumentos al precio final puede reducir las compras de los consumidores, mientras que absorberlos por completo disminuye las ganancias de los establecimientos.
A estos gastos se suma el combustible utilizado para operar los hornos, además de los costos de electricidad, salarios, mantenimiento y distribución.
Para las panaderías tradicionales, el desafío consiste en mantener la calidad de sus productos y conservar a sus clientes sin comprometer la estabilidad financiera de sus negocios.
Durante junio de 2026, los precios reportados en la entidad ubicaban el pan dulce en un promedio de 12 a 15 pesos por pieza, mientras que el pan blanco se encontraba entre 4 y 6 pesos, dependiendo del establecimiento y del producto.
Estas cifras corresponden a precios reportados en ese periodo y no constituyen un sondeo actualizado de todas las panaderías del estado.
Aunque el pan continúa siendo un producto habitual en los hogares, cualquier incremento puede influir en las decisiones de compra, especialmente entre las familias que deben distribuir sus ingresos entre alimentos, transporte, vivienda y otros gastos indispensables.
Las panaderías enfrentan variaciones estacionales en la demanda. Durante los periodos de frío y lluvia suele aumentar el interés por ciertos productos, mientras que las temperaturas elevadas pueden reducir el consumo.
En Durango, los comerciantes del sector han señalado que las temporadas de calor pueden complicar las ventas, lo que coincide con un escenario en el que los costos de producción permanecen elevados.
Los cambios en los hábitos de compra también influyen en los ingresos de los negocios, que deben ajustar su producción para evitar desperdicios y conservar su rentabilidad.
El Índice del Pan de CANAINPPA señala que 65.3% de los empleos directos del sector se concentra en panaderías de barrio y empresas medianas con producción mixta. Por su parte, 17.8% corresponde a grandes empresas, mientras que el resto se distribuye entre centros comerciales, autoservicios y panaderías familiares o informales.
La industria consume alrededor de 3.7 millones de toneladas de harina al año, lo que dimensiona la importancia de esta actividad para la cadena de suministro nacional.
El documento también indica que 74.8% de las personas encuestadas considera que el pan forma parte de las tradiciones mexicanas. Además, 45.2% afirmó consumirlo frecuentemente, al menos varias veces por semana, y el desayuno fue el principal momento de consumo, con 82.9% de las menciones.
La encuesta se realizó digitalmente en septiembre de 2026 entre mil 200 personas adultas y reporta un margen de error de ±2.8%. Sus resultados corresponden al ámbito nacional, no exclusivamente a Durango.
Para las panaderías de Durango, el panorama depende de la evolución de los costos de las materias primas, la energía y la capacidad de compra de las familias.
Subir los precios puede ayudar a compensar los gastos, pero también existe el riesgo de perder clientes; mantenerlos sin ajustes, por otro lado, puede reducir la rentabilidad.
En este escenario, los pequeños negocios enfrentan el reto de seguir produciendo uno de los alimentos más arraigados en la cultura mexicana sin que el aumento de los costos termine por afectar su operación.

