Durango, Dgo. — Cada temporada de lluvias, los baches que aparecen y se profundizan en las calles de la capital representan un riesgo para los automovilistas y, en muchos casos, un golpe directo al bolsillo de los ciudadanos.
Así lo señaló el político duranguense Memo Compeán, quien cuestionó que los conductores tengan que asumir los costos de las averías ocasionadas por las malas condiciones del pavimento, mientras los procesos para solicitar una reparación o reclamar daños pueden resultar complicados y tardados.
“Esto es una injusticia que ya se normalizó”, afirmó Compeán. “El ciudadano no eligió que las calles estuvieran destruidas. No eligió que el material de las rehabilitaciones no resista una temporada de lluvias. Y, sin embargo, es él quien termina cargando con el costo”.
De acuerdo con datos del Ayuntamiento citados por el político, a través del número 072 se reciben entre 7 y 14 reportes diarios relacionados con baches. A esto se suman las denuncias que ciudadanos realizan mediante redes sociales, donde exhiben las condiciones de distintas vialidades.
El problema también se refleja en los talleres mecánicos, donde, según lo señalado por Compeán, se ha registrado un incremento de entre 15 y 20 por ciento en servicios relacionados con daños en suspensión, rótulas, bieletas y amortiguadores.
Las reparaciones pueden ir desde aproximadamente 800 pesos en afectaciones menores hasta 18 mil o 20 mil pesos cuando los daños son más graves.
Como ejemplo, Compeán relató el caso de un taxista que cayó en un bache profundo que quedó oculto por el agua de lluvia y terminó pagando cerca de 7 mil pesos por los daños ocasionados a una rótula y un amortiguador.
“Reportó el hoyo. Le tomaron los datos. El bache sigue ahí. El dinero, ya no”, expresó.
El político consideró que debería existir un mecanismo más ágil y transparente para que los ciudadanos puedan reclamar los daños ocasionados por las condiciones de las vialidades.
Aunque existe la posibilidad de recurrir al Tribunal Administrativo, explicó que los afectados deben reunir evidencias fotográficas, ubicación exacta del desperfecto, presupuestos y otros elementos, además de invertir tiempo en el procedimiento.
“Cuando alguien se golpea la suspensión o se destroza una rueda, el gobierno debería tener un mecanismo ágil, transparente y efectivo de reparación de daños. No un laberinto administrativo que termina desgastando a la gente hasta que se rinde”, señaló.
Para Compeán, el problema no debe limitarse a tapar los baches una vez que aparecen, sino que requiere una estrategia de mantenimiento y rehabilitación que permita evitar que las vialidades vuelvan a deteriorarse rápidamente.
“No se trata solo de tapar hoyos. Se trata de responsabilidad. Si una vialidad está en mal estado y genera un daño patrimonial a un ciudadano, el Estado tiene que responder”, sostuvo.
Mientras continúan los trabajos de bacheo y se atienden los reportes ciudadanos, los automovilistas enfrentan diariamente el riesgo de sufrir daños en sus vehículos, especialmente durante las lluvias, cuando el agua puede ocultar los desperfectos del pavimento.
El resultado, de acuerdo con la denuncia, es una cadena que termina afectando principalmente a los ciudadanos: calles deterioradas, vehículos dañados y reparaciones que deben pagarse de manera particular.

