- La dificultad para comprar vivienda impulsa la demanda de alquiler; en la capital, las rentas más solicitadas van de 7 mil a 12 mil pesos, mientras que muchas opciones disponibles superan ese rango.
Durango, Dgo.– Rentar una casa se ha convertido en una alternativa cada vez más relevante para quienes no pueden comprar una vivienda propia en Durango, donde el encarecimiento de los inmuebles y la escasez de opciones económicas complican el acceso a un patrimonio.
El fenómeno coincide con la tendencia nacional identificada por Deloitte en su informe Desafíos del sector inmobiliario en México: los precios de la vivienda han comenzado a crecer por encima de los salarios, lo que limita la capacidad de compra de los hogares y abre espacio para el mercado de arrendamiento.
En Durango, el problema no es únicamente encontrar una vivienda disponible, sino conseguir una que se ajuste al presupuesto familiar. En junio de 2026, la presidenta de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) en Durango, Alicia Domínguez Seade, señaló que las propiedades con rentas de entre 15 mil y 25 mil pesos mensuales continuaban colocándose en el mercado, aunque la mayor dificultad se concentraba en la falta de vivienda de nivel intermedio.
La falta de inmuebles en los segmentos más económicos también ha sido advertida por el Colegio de Valuadores. En mayo de 2026, su presidente, Juan Francisco Sánchez, señaló que el rango de renta más solicitado por la población era de 4 mil a 8 mil pesos mensuales, pero que había pocas viviendas disponibles en ese nivel. De acuerdo con sus declaraciones, buena parte de la oferta se concentraba en propiedades con mensualidades de entre 12 mil y 25 mil pesos.
Otros reportes locales ubican entre 7 mil y 12 mil pesos mensuales el rango de mayor demanda para casas en renta en la capital. En zonas residenciales como los corredores Mezquital y Campestre, las mensualidades pueden llegar a 20 mil o 30 mil pesos, e incluso alcanzar los 40 mil pesos en propiedades de mayor valor.
Los precios varían según la ubicación, el tamaño, las condiciones y los servicios de cada inmueble. Además, los montos publicados en portales inmobiliarios corresponden a anuncios de oferta y no necesariamente a los precios finales de los contratos.
La presión sobre el mercado de alquiler está relacionada con las dificultades para adquirir una propiedad. Según datos de la Sociedad Hipotecaria Federal, el precio de la vivienda en Durango aumentó 5.4 por ciento durante el primer semestre de 2026, frente al crecimiento nacional de 7.9 por ciento. Aunque el incremento estatal fue menor al promedio del país, el costo de los inmuebles continúa representando un obstáculo para quienes buscan comprar su primera casa.
A nivel nacional, el informe de Deloitte señala que se requieren ingresos familiares superiores a 83 mil pesos mensuales para adquirir una vivienda cercana a los 2 millones de pesos, bajo un supuesto de crédito hipotecario a 20 años y un costo anual total de 13.92 por ciento. El cálculo ilustra las barreras financieras que enfrentan numerosos hogares, aunque no representa una estimación específica para Durango.
Ante este panorama, el alquiler permite resolver una necesidad inmediata de vivienda sin realizar el desembolso inicial que implica comprar una propiedad. Sin embargo, también obliga a destinar una parte constante del ingreso al pago mensual y no genera, por sí mismo, patrimonio para el inquilino.
El crecimiento del mercado de renta representa una oportunidad para propietarios e inversionistas, pero también plantea un desafío para las autoridades y el sector inmobiliario: aumentar la disponibilidad de casas y departamentos que correspondan a la capacidad económica de la población.
En Durango, especialistas del sector han insistido en la necesidad de impulsar más desarrollos de vivienda de nivel medio y económico, ante la diferencia entre los presupuestos de muchos solicitantes y los precios de una parte importante de los inmuebles disponibles.
Así, mientras comprar una casa continúa fuera del alcance de numerosos hogares, rentar gana terreno como alternativa habitacional. El reto será evitar que la falta de opciones accesibles convierta también el alquiler en una carga difícil de sostener para las familias duranguenses.

