Durango, Dgo. — El esfuerzo, la disciplina y las horas de entrenamiento finalmente tuvieron su recompensa. Con la medalla de oro como símbolo de una nueva victoria, la boxeadora duranguense Valeria Amparán regresó al lugar donde diariamente se forja su camino: el gimnasio, junto a sus compañeros de entrenamiento, amigos y personas que han sido parte fundamental de su crecimiento deportivo.
La campeona fue recibida entre aplausos, abrazos y muestras de cariño por quienes comparten con ella jornadas de preparación, sacrificio y sueños dentro del cuadrilátero.
La bienvenida tuvo un significado especial, pues no se trató únicamente de celebrar una medalla, sino de reconocer el trabajo que existe detrás de cada triunfo: los entrenamientos, el cansancio, las derrotas que dejan aprendizaje y la constancia necesaria para volver a levantarse.
En el recibimiento participaron integrantes de Bueno’s Boxing, encabezados por su entrenador Jesús Eduardo “Lalito” Bueno Torres, así como compañeros y amigos de Valeria, quienes celebraron junto a ella este nuevo logro.
A la celebración se sumó la Comisión Iberoamericana, en representación del licenciado Sergio Galán, además de la Lic. Guadalupe Torres, comisionada de la Familia y la Niñez de dicha organización en Durango, quienes acompañaron este momento de reconocimiento y orgullo.
Más que una bienvenida, el encuentro representó un abrazo de quienes conocen de cerca el camino recorrido por la pugilista. Son ellos quienes han visto a Valeria llegar al gimnasio a entrenar, repetir una y otra vez cada movimiento y prepararse para enfrentar a las mejores del mundo.
La historia de Amparán ya tiene capítulos que forman parte del orgullo deportivo de Durango. En 2024 hizo historia al convertirse en la primera mujer mexicana en conquistar el oro del Campeonato Mundial Juvenil de Boxeo de la IBA, en Budva, Montenegro, en la categoría de 48 kilogramos.
Aquel campeonato también fue resultado del trabajo realizado junto a su entrenador Eduardo “Lalito” Bueno, quien ha acompañado su desarrollo desde sus primeros pasos en el boxeo. 
En febrero de 2026, Valeria volvió a subir a lo más alto del podio al conquistar de manera invicta el oro en el Gran Prix Elite de Boxeo, resultado que además le permitió avanzar en su camino rumbo a los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026.
Y en junio de este año, la duranguense también inició con triunfo su participación en la Copa Mundial de Boxeo en China, donde superó a la representante de Singapur Danisha Mathialagan.
Por eso, regresar al gimnasio y encontrarse con los suyos tiene un significado distinto.
Ahí no están solamente quienes la felicitan por ganar una pelea. Están quienes conocen el sacrificio detrás de cada victoria.
Entre guantes, costales, sudor y rounds de entrenamiento, Valeria volvió a recibir el reconocimiento de su gente. La misma que la ha visto trabajar cuando nadie más está mirando y que hoy comparte con ella la alegría de verla nuevamente con el oro entre las manos.
Porque las medallas se ganan arriba del ring, pero los campeones se construyen todos los días en el gimnasio.

