Tres terremotos de gran magnitud ocurrieron el mismo día, pero en distintos años; la ciencia habla de coincidencia, mientras millones de mexicanos siguen mirando la fecha con inquietud.
México.— Hay fechas que permanecen en la memoria y otras que parecen perseguir a un país. El 19 de septiembre pertenece a las dos categorías.
En tres años distintos, México fue sacudido por terremotos de gran magnitud precisamente ese día. La ciencia sostiene que no existe relación entre la fecha y la actividad sísmica; sin embargo, para millones de personas resulta difícil mirar el calendario sin sentir inquietud.
El primer gran golpe ocurrió el 19 de septiembre de 1985. Un terremoto de magnitud 8.1, con epicentro frente a las costas de Michoacán, destruyó edificios completos y dejó miles de víctimas, principalmente en la Ciudad de México.
La tragedia también mostró la fuerza de una sociedad que salió a remover escombros, rescatar personas y organizarse ante una respuesta oficial que fue rebasada por la emergencia.
Exactamente 32 años después, el 19 de septiembre de 2017, la historia volvió a sacudir al país.
Ese día se había realizado el simulacro nacional para recordar el terremoto de 1985. Horas más tarde, la alerta sísmica volvió a sonar, pero esta vez no se trataba de un ejercicio.
Un sismo de magnitud 7.1, con epicentro entre Puebla y Morelos, provocó derrumbes y muertes en distintas entidades. La coincidencia fue tan impactante que muchas personas tardaron algunos segundos en comprender que estaban frente a una emergencia real.
Pero la fecha todavía guardaba otro episodio.
El 19 de septiembre de 2022, poco después del simulacro nacional, un terremoto de magnitud 7.7 volvió a sacudir varias regiones del país. Su epicentro se localizó cerca de Coalcomán, Michoacán.
Por tercera ocasión, un terremoto fuerte ocurrió en la misma fecha. Para entonces, el 19 de septiembre ya estaba marcado por el miedo colectivo.
¿Una fecha maldita?
Los especialistas han insistido en que los terremotos no pueden predecirse mediante fechas, meses o aniversarios. Tampoco existe evidencia científica de que septiembre sea una temporada especial de sismos.
México registra actividad sísmica constantemente debido a su ubicación y a la interacción de diferentes placas tectónicas. Que tres terremotos importantes hayan ocurrido el mismo día es una coincidencia extraordinaria, pero no una señal de que necesariamente volverá a temblar cada 19 de septiembre.
Eso dice la ciencia. La memoria, sin embargo, funciona de otra manera.
Cada vez que llega esta fecha se realizan simulacros, suenan las alarmas y regresan imágenes que México no ha podido olvidar: edificios cayendo, calles cubiertas de polvo, manos buscando entre los escombros y ciudadanos formando cadenas humanas.
El 19 de septiembre no provoca terremotos, pero sí despierta recuerdos, heridas y temores.
Por eso, mientras los especialistas recuerdan que los sismos no tienen calendario, millones de mexicanos siguen mirando el reloj después del simulacro

