Una situación que ha generado molestia y preocupación se registró en la sucursal de Banco Santander ubicada sobre la calle Constitución, en la capital de Durango, donde una adulta mayor de 102 años de edad, identificada como Sofía Débora Rodríguez, fue obligada a presentarse físicamente para acreditar su supervivencia, pese a su delicado estado de salud.
De acuerdo con familiares, la señora apenas puede hablar y se encuentra postrada en cama, sin posibilidad de caminar, debido a secuelas de un evento vascular cerebral (EVC). Aun así, el banco se negó a aceptar una carta poder y cualquier otro documento oficial, argumentando que “forzosamente debía acudir la titular”.
La familia intentó realizar el trámite mediante representación legal, explicando la condición médica de la adulta mayor, sin embargo, la institución no permitió gestores ni representantes, obligando a que la mujer fuera trasladada hasta la sucursal para cumplir con el requisito de supervivencia.
El caso ha sido señalado como un ejemplo de falta de sensibilidad y flexibilidad hacia los adultos mayores, especialmente aquellos con enfermedades incapacitantes, exponiéndolos a riesgos innecesarios y a un trato que podría considerarse inhumano.
