Familia asegura haber sido intimidada y obligada a entregar 500 pesos; más adelante, otro retén aceptó la documentación digital sin problema.
Una familia que viajaba de Torreón a Durango denunció haber sido víctima de un presunto acto de extorsión por parte de elementos de la policía estatal, luego de ser detenidos en un retén instalado bajo un puente, a pocos minutos de pasar una caseta de peaje.

De acuerdo con el testimonio, los oficiales solicitaron licencia de conducir, tarjeta de circulación y póliza de seguro. Aunque la familia contaba con todos los documentos en regla, la póliza estaba en formato digital y no fue localizada de inmediato en el teléfono móvil. Esa situación —afirman— fue utilizada por el agente para presionarlos.
El oficial habría advertido que la falta del documento físico ameritaba una infracción, señalando que llamaría a otro elemento para proceder con la multa y que, una vez iniciado el proceso, “ya no habría vuelta atrás”, además de insinuar que el trámite tomaría tiempo. En contraste, el mismo agente dejó abierta la posibilidad de “arreglarse ahí”, exigiendo dinero en efectivo.
Cansados, con menores a bordo y lejos de su destino, la familia decidió entregar 500 pesos para poder continuar su trayecto. Según relatan, el elemento fue explícito al decir: “yo pido una mano”, consumando el cobro sin emitir infracción ni comprobante alguno.
Lo más grave, subrayan, ocurrió minutos después: en una segunda caseta se encontraron con otro retén de la misma corporación, donde los oficiales aceptaron la póliza en formato digital sin inconveniente, incluso sin solicitar verla, y les confirmaron que el primer agente no tenía facultad para exigir dinero ni negar la validez del documento electrónico.
Además, la familia observó que el primer retén detenía únicamente a vehículos con placas foráneas, mientras que automóviles locales transitaban sin ser revisados.
Aunque reconocen que no portar el documento físico pudo generar confusión, señalan que en múltiples viajes por distintos estados nunca les habían exigido la póliza impresa, lo que refuerza la percepción de un abuso de autoridad.
El caso se suma a una larga lista de denuncias ciudadanas sobre prácticas irregulares en retenes carreteros, donde la intimidación y el aprovechamiento del cansancio o la desinformación de los viajeros terminan por normalizar la corrupción cotidiana.

