Alimentos por las nubes en Durango: tomate y chile alcanzan los $50 el kilo

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Durango, Dgo.

La escalada de violencia en algunas regiones agrícolas del país, especialmente en el estado de Sinaloa, junto con una disminución en la producción del campo, ha provocado un fuerte incremento en los precios de varios alimentos básicos que llegan a Durango, situación que ya se refleja en el bolsillo de los consumidores.

Así lo señaló el vicepresidente de mercados de la Cámara Nacional de Comercio (Canaco) en Durango, Reynaldo Dozal, quien explicó que la menor producción en una de las principales zonas proveedoras de hortalizas para el norte del país generó un desbalance en la oferta, lo que terminó elevando significativamente los costos.

De acuerdo con el representante del sector comercio, la situación es inusual, ya que normalmente la cercanía con Sinaloa permite que Durango reciba productos agrícolas a precios más accesibles durante las temporadas de cosecha. Sin embargo, este año la producción se redujo considerablemente.

Entre los factores que han afectado la actividad agrícola, señaló que la inseguridad en diversas regiones ha influido en la falta de inversión y en la disminución de la actividad productiva. A esto se suma la ausencia de jornaleros provenientes del sur del país —principalmente de estados como Guerrero, Chiapas y Tlaxcala— quienes tradicionalmente participan en las labores de siembra y cosecha.

El temor a la violencia, indicó, provocó que muchos trabajadores agrícolas decidieran no trasladarse a esas zonas, lo que dejó a varios productores sin mano de obra suficiente para trabajar sus tierras.

Como consecuencia, diversos alimentos han registrado incrementos importantes en su precio. Actualmente, productos como el chile y el tomate pueden encontrarse alrededor de 50 pesos por kilogramo, lo que representa aumentos de hasta 500 por ciento en comparación con años anteriores.

Para ciudades como Durango, donde estos productos forman parte esencial de la dieta diaria, el impacto resulta considerable. Tan solo en el caso del limón, el consumo semanal en la capital puede alcanzar entre 125 y 150 toneladas.

En cuanto al tomate, la demanda es aún mayor, con un consumo estimado de entre 250 y 300 toneladas cada semana, mientras que el chile registra alrededor de 200 toneladas semanales.

Ante este panorama, comerciantes y consumidores coinciden en que el aumento en los precios de los alimentos básicos representa un golpe importante para la economía familiar, especialmente para los sectores con menor ingreso.

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