“Siete días de Grilla”

Violó la Constitución, el Tribunal Electoral ordenó se le castigue, pero nosotros lo estamos castigando con una sanción ridícula. El pueblo lo puso, el pueblo lo va a quitar el 2 de junio. Eso lo puedo garantizar, nos vemos en las urnas.

Así, lapidario, preciso y por primera vez en mucho tiempo lúcido, lo afirmó en tribuna el diputado de Morena, Iván Gurrola Vega, al referirse a la sanción de 100 mil pesos que se le impuso al alcalde con licencia José Ramón Enríquez por haber pisoteado la Constitución.

La sanción -insistió Gurrola Vega- con que se castigó al alcalde con licencia, senador con licencia, es francamente ridícula, deja en entredicho al Congreso y pone en duda la credibilidad de la Legislatura. Aceptamos a las personas que vienen a apoyar al doctor, pero así como ellos lo apoyan, hay miles de personas en Durango que no están de acuerdo con la sanción tímida.

No es un hecho menor como se pretende señalar, no es solo la promoción de su imagen personal o la desviación de recursos lo que se pretende decir, se trata, y hay que tenerlo claro, se trata de una violación a la Constitución. Quien viola la Constitución debe tener un castigo ejemplar.

Violó la Constitución, sí, lo sancionamos nosotros sí, pero ¿quién lo determinó?, el Tribunal Electoral. No es un tema de este Congreso, y menos de esta Legislatura. Al asumir sus funciones como servidor público protestó guardar y hacer guardar la Constitución y las leyes que de ella emanan, por ello más allá de la sanción quien viola la Constitución debe tener una sanción ejemplar. Esta ridícula multa sentará un mal precedente, porque estaríamos mandando la señal equivocada de que se viola la Constitución y todo se resuelve con una pequeña multa, añadió el legislador.

Hay que comprender -remarcó Gurrola- la gravedad del delito cometido, más allá de la acción misma, no basta con que se resarza el daño con una multa de unos cuantos pesos, la sanción económica de 100 mil pesos es ridícula, no representa el agravio a la Constitución y hay que decirlo: la ciudadanía en las calles nos pedía un castigo ejemplar.

Sí, por el escándalo podemos deducir que hay quienes lo apoyan, pero hay muchos que no. En Morena tenemos muy claro nuestros principios, no mentir, no robar y no traicionar. La gritería se intensificó cuando mencionó la arenga de guerra morenista, a lo que Iván respondió: “Entiendo a los salameros, entiendo a los salameros, pero no permitamos que otros mientan, que otros roben, que otros traicionen…”.

Violó la ley en el pasado electoral, lo dijo el Tribunal. Está violando la ley en esta elección, ya rebasó los topes de campaña y… no pasa nada, subrayó.

En el caso del presidente municipal de Durango, ha sido ya juzgado por la autoridad correspondiente, nos toca ahora a nosotros sancionarlo. Se le mintió a los duranguenses, se traicionó la confianza que el pueblo le depositó y encima de ello desvió recursos públicos para la promoción de su imagen personal.

Más allá de la sanción que este Congreso le puede imponer, que evidentemente será una sanción ridícula, lo más importante es el dos de junio. El pueblo lo puso, y el pueblo lo va a quitar. Eso se los puedo garantizar, nos vemos en las urnas.

El diputado Gerardo Villarrreal, la verdad sea dicha, nos chamaqueó. Nos utilizó a la mayoría de los medios para mejorar las cotizaciones de su negociación con el alcalde con licencia.

Amenazó durante dos semanas con la posibilidad de llegar a la inhabilitación del alcalde y, los díceres aseguran, todo acabó con una multa de cien mil pesos y uno y medio o más millones en el bolsillo de varios diputados.

Uno de los mejores negocios que hayan podido hacer los legisladores en los últimos años, casi casi sin despeinarse se hicieron de una respetable lana.

Aseguran en redes sociales, aunque ahí es donde pierde algo de veracidad el dicho, que la negociación con Enríquez estuvo por el orden de un millón y medio de pesos, pero de ahí hacia arriba la variación dependió de la posición del diputado en la bancada. Eso dicen.

Y claro, estamos hablando de una jugada maestra, de un jugadón, dirían otros, en el que los legisladores amenazaron con la inhabilitación y mientras más sostenían la advertencia, más subían las cotizaciones.

No hay pruebas, claro, pues estamos hablando de una acción escurridiza y habilidosa en la que no se ha dejado ninguna huella. Se les señala de indecentes, no de ¡…endejos…!!!

Además, el fondo del espinoso asunto lo criticó uno mismo de los integrantes de la Legislatura, de modo que, a confesión de parte, relevo de pruebas.

Los periodistas siempre compramos la que nos vendió el diputado Villarreal. Nunca percibimos el hedor a negociación. Siempre creímos que los legisladores resolverían en función del compromiso que tienen con el pueblo.

El negocio les funcionó a los diputados, y más a los líderes de bancada, de quienes se asegura que se llevaron la mejor tajada, y aunque no hay pruebas casi lo vemos real en las palabras del diputado Iván Gurrola.

Es cierto, es política, y como en la política se vale de todo, a nadie debe sorprender nada. Al menos a nosotros no nos sorprende, pues hemos podido ver negocios que, en verdad, parecen jalados de los pelos, pero se dan.

Hubo una vez un político de segunda división, por decir lo menos, que se lanzó de candidato al Gobierno del Estado nada más a ver qué pasaba y… se asegura que sorpresivamente ganó y por amplio margen al candidato del PRI, pero que con unos cuantos pesos, que no pocos, aceptó la derrota sin chistar.

Le llegaron al precio y aceptó desde mucho antes de que se conociera el veredicto haber perdido en las urnas y firmó aceptar que no le favoreció el voto mayoritario. Siempre se dijo eso, que le habían pagado el aceptar la derrota, de lo que… obvio, no hay constancia.

Y así ocurrió antier. No hay constancia de lo que se afirma de nuestros malmodeados diputados, pero cuando el río suena es que agua lleva.

Sirva la experiencia para que no volvamos a caer en las redes de un diputado, como Gerardo Villarreal, que se insiste, ha sido el principal beneficiado con la danza de los millones. Eso dicen, no les consta.

No pocos analistas piensan que el tongo que acaba de resolver de forma millonaria la Legisaltura del Estado es parte de un proyecto publicitario tendiente a componer el camino de Enríquez en campaña.

José Ramón se mantiene a la zaga de la competencia, en el tercer lugar y con riesgo de caer al cuarto, por tanto, es creíble la hipótesis, aunque medio jalada de los pelos.

Jorge Salum del Palacio puntea la contienda, en la realidad, con 36.9% de las preferencias electorales, por 15.3% de José Ramón; 12.8% de Otniel García; 11.2% de Arturo Yáñez, 6.5% de Gonzalo y nada para los demás.

Otra encuesta realizada tras el debate organizado por el IEPC precisa que Salum se mantiene en la punta con 32%, mientras Gonzalo figura con 18%, Enríquez con 15%, Otniel con 13%, La Guadaña con 11% y Verónica Fragoso registra con 8%, que no está mal, por 3% de Joaquín Gardeazabal y 0% de Antonio Rodríguez.

El perdón virtual que le acaba de obsequiar la cámara a Enríquez apenas se está digiriendo por la sociedad. Esperemos unas horas para saber cómo incide entre los votantes, si lo consideran o les vale, porque también puede ser el desdén a lo sucedido en la campaña.

Alejandro González Yáñez, Gonzalo, el candidato del PT, asegura que traerá una cervecera para resolver los viejos problemas de falta de empleo. Esperemos que sea cierto y que no quede como la armadora de autos que nos iba a traer otro.

Gonzalo dice que la embotelladora traerá a nuestro estado una millonada de empleos y cifras fantásticas de billetes para revolucionar la economía, aunque… en distintos rumbos del país las cerveceras no han llevado más que maldición.

Las cerveceras le succionan el agua a la población y, los problemas no se hacen esperar. Justo ahora en Sonora y en otros puntos de la República están padeciendo calamidad y media por la posible llegada de Heinekken y otras marcas emborrachadoras.

No nos gustaría narrar los problemas de la sociedad por falta de agua, pero de ser cierto, que traería miles de empleos, pues ni modo, valdrá la pena una cosa por la otra, pero… que sea cierto, y no falacias como la de Esteban Villegas, que “acabo de amarrar una armadora de automóviles que traerá 70 mil empleos directos…”, dijo entonces, cuando andaba en campaña.

Uno de los temas que más llamaron la atención de la población durante la semana pasada fue el de los índices de contaminación ambiental que se registran en esta ciudad, problema que ya es motivo de preocupación y debate tanto en la capital del país como en otras urbes tanto en México como en distintos países por los niveles de partículas que se encuentran suspendidas en el aire.

Aunque Durango está muy lejos de tener circunstancias como las que se viven en la Ciudad de México, donde los niveles de contaminación obligaron a la suspensión de clases en las escuelas desde preescolar hasta nivel superior, así como a evitar realizar actividades al aire libre, el humo que provocó el incendio en una zona boscosa cercana encendió las alarmas por esta situación, que no se limitó solamente a considerarlo como algo pasajero, que en realidad lo es porque la calidad del aire mejorará en cuanto termine la temporada de incendios forestales.

Sino también se planteó el análisis de factores que provocan un problema parecido, como son los vehículos y las ladrilleras, que aunque se ha dicho mucho que afectan la calidad del aire, hasta el momento no se ha realizado una sola acción para atender esta situación.



Sobre la intención de Andrés Manuel López Obrador de llevar internet a todos los mexicanos, Carlos Slim acepta que es una buena idea, incluso viable, pero… será cosa de pesos y centavos, nada más.

Se puede comunicar a todos los mexicanos por internet a través de distintos satélites. No es cosa de cablecitos ni nada parecido, dice Slim en algo por demás certero.

El internet cuesta, y un proyecto para 120 millones de mexicanos ha de costar mucho más, de ahí que la pregunta es no cómo llevarlo, sino de dónde financiar el proyecto.

No obstante, animemos a nuestro presidente, alentémoslo a que lleve a tierra su propósito y que un día tengamos la comunicación o el internet que no tenemos con ninguna operadora como Telcel, que lleva internet basura a los pueblos después de las capitales de los estados, y por eso se ha motivado López Obrador, pues asegura que en los pueblos, por más que se busca el internet, no hay, y no se diga en las primeras horas de la noche, lo que hemos venido platicándoles desde hace varios meses, y nada se ha conseguido, pues la porquería de internet que Telcel y otros llevan a sus clientes en el interior del estado es una verdadera basura, comparada con lo que se paga.

Los duranguenses tienen de dos sopas: Votar por un hombre honesto, que además no sea guevón ni pendejo. Conozco a Jorge Salum del Palacio y no tiene esos defectos que pueden condenar al rezago a Durango. O al final,  apoyan a un ladrón de los que aparecerán en la boleta para que se los acabe de llevar la malaria, dijo hace unos minutos Xóchitl Gálvez.

Jorge y yo hemos sido diputados federales al mismo tiempo, hemos coincidido en infinidad de trabajos legislativos y puedo meter las manos al fuego por él. Nunca he sabido que se haya robado un peso de los recursos públicos, añadió la exgobernadora de Hidalgo.

Por eso, tengo la convicción de que, para Durango, no hay más que de dos sopas: Votar por un hombre honesto, o escoger a otro para que sigan las raterías.

Órale, y vaya que la hidalguense, hoy senadora, pocas veces viene a Durango, pero cada que viene arma un desmadere, y lo agranda con su florido vocabulario, el más florido del sexo debil en las cámaras, por cierto.

Hablando de incongruencias, las lámparas led que presumen en el Gobierno Municipal tuvieron un costo de más de mil millones de pesos, destacando que se instalaron cerca de 32 mil luminarias nuevas, mismas que a cada rato son reportadas por diversas fallas.

Referente a este tema la senadora Xóchitl Gálvez señaló que estas lámparas les cuestan a los duranguenses cerca de 7 millones mensuales, lo cual es una burla para los duranguenses, pues en otros estados se ha realizado la misma obra con costos de 50 millones de pesos, por lo que convierte a Durango no en la ciudad más iluminada, pero sí la ciudad con la iluminación más cara del país.