jueves, diciembre 2, 2021
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“Siete días de Grilla”

No, no tiene por qué repercutir la tragedia del metro de la Ciudad de México en un voto de castigo para Morena. Son cosas distintas, eso está descartado, aseguró ayer el líder de ese partido Mario Delgado.

Hoy, sin embargo, está corriendo como reguero de pólvora el detalle del “Efecto Tláhuac”, por el que miles o millones de vecinos de la desgracia del metro le preparan su camita a Morena para el 6 de junio.

Aparte, si son puros morenistas quienes construyeron, presumieron y abandonaron la famosa línea dorada del transporte capitalino, ni modo de echarle la culpa a los neoliberales, a Fox, a Calderón o a Peña Nieto, que nada tuvieron qué ver en el proyecto.

Si tantito me apuran, está frito el Movimiento de Regeneración Nacional, y lo estará más el día de las votaciones. La línea 12 es la más lamentable demostración de ineficiencia, posiblemente de corrupción y de indiferencia gubernamental.

Y, obviamente, alguien debe ser culpable, pero a una semana de la desgracia no hay responsables de ningún tipo, ni personas ni empresas.

Esta mañana, entre los sospechosos se dejó correr el cuento de que “habrá inhabilitaciones”. Esto es, que por ahí medio castigarán a alguna o dos empresas de las que construyeron la lamentable línea 12, y con eso creerán haber cumplido. No habrá ningún responsable por la muerte de 26 personas y las lesiones de decenas más que aun están luchando contra la muerte en distintos hospitales.

 

Si los candidatos no consiguen plegar su agenda al diario ir y venir de la sociedad es porque no tienen argumentos para convencer a nadie de las bondades de sus propósitos.

Es lamentable que hasta ahora hayan sido nada más tres temas adversos los que han sobresalido en las campañas, el de los grandes descubrimientos falsos de despensas, el de la disertación intelectual de Tito Ávalos en su exposición sobre la Constitución General de la República y la versión de la senadora Margarita Valdez de que “algún perverso” movió la ballena para que se cayera y causara la tragedia del metro y así perjudicar a la 4T…”.

No hay propuestas, no hay siquiera guerra negra entre los candidatos. Por el contrario, hay, y eso salta a la vista, un miedo claro a meterse a la pelea y al ruido electoral que los puede dejar mal parados, de ahí que todo mundo le hace al feo a la confrontación, le huye como si fuera veneno.

Pasan los días de campaña y ninguno, así está bien dicho, ninguno aparece con alguna idea novedosa o alguna propuesta llamativa que venga a meter a la elección a los ciudadanos de a pie.

Eso de andar saludando a los automovilistas no deja nada, o deja muy poco, porque en los cruceros confluyen ciudadanos de todos los distritos, por tanto el verbo que lleven los suspirantes, a la mayoría se les resbalará y terminará subiendo el vidrio de su carro antes que comprometer su voto.

Y los suspirantes, fieles a su estilo, terminan cada jornada de trabajo, que no es cosa sencilla, sumando las personas a las que saludaron y les pidieron el voto, aunque al final habrán de sufragar por otro partido y por otro candidato.

Morena y PT, no obstante la tempestad, insisten en pedir “Voto Masivo” a su favor, pero no salen de una cuando ya se metieron a otra, y luego justificando lo injustificable, como el caso de la senadora Margarita Valdez que, si se hubiera callado, si hubiera mantenido cerrado el pico, no se hubiera metido en semejante atolladero.

Estamos prácticamente a tres semanas de las votaciones y, con el perdón que me merecen los suspirantes, no vemos por dónde pudiese avanzar alguno de ellos. No hay inventiva, no hay algo distinto que venga cambiar el triste panorama. La gente, el elemento más importante de la democracia, camina en dirección opuesta a la de los aspirantes, la verdad.

Ojalá que no sea una premonición, un mal presagio, y ningún adelanto de algo peor, para nuestra sacudida democracia pero… todo hace pensar que todos los caminos se dirigen a esa lamentable calamidad.

 

Nos quejamos de la falta de interés de parte de la ciudadanía hacia el próximo proceso electoral, pero basta con voltear a ver las campañas de los candidatos para entender por qué la gente no quiere salir a exponerse a un contagio el próximo 6 de junio.

A nivel nacional destacó el “Pacman” de Javier Castrellón, donde los analistas políticos de la televisión no sabían qué era lo más increíble: que alguien hubiera creído que esa puesta en escena era una buena estrategia o que los semáforos en Durango duren tanto como para que dé tiempo suficiente para tal farsa.

Y es que a estos suspirantes no hay ni cómo ayudarlos. Ahí está Tito Ávalos, candidato a diputado local por el recién creado Fuerza X México, el cual en una entrevista dada a un medio local reconoció no tener ni una sola propuesta.

Así es, el estilista aceptó tener su agenda legislativa en blanco y con fichas en mano -¿o sería el libro “Mi Constitución” que daban en la primaria?- aceptó apenas estar aprendiendo lo que dicen las leyes. Con esto Tito debe reconocer que como político resultó ser muy buen peluquero.

Otro ejemplo del triste desempeño de quienes desean ocupar una curul en el Congreso Local lo protagonizó Patricia Jiménez, aspirante al Distrito 02 por la alianza Va X Durango, la cual también fue pillada en una entrevista televisiva, en donde se le cuestionó sobre algún libro que pudiera recomendar.

Y es que justo la candidata había asegurado que impulsaría la lectura, pero le fue imposible recordar el título de algún libro, y no le quedó más que decir que ya se parecía al expresidente Peña Nieto, como si tal comparativo fuera algo digno de presumir ¿o es que en la fusión con el PRI a los panistas ya se les pasó lo Pe…Ña Nieto?

 

 

Gracias a Dios solo falta un mes para que se lleven a cabo las elecciones y para que se acaben las campañas electorales, pues la gente ya esta harta del gasto excesivo de recursos en lugar de destinarlos a algo de provecho este tiempo de pandemia.

Son millones y millones de pesos literalmente tirados a la basura, trátese de folletos, lonas, banderines y demás objetos que los candidatos usan para hacerse de votantes, votantes que no están para perder el tiempo en unas desangeladas elecciones y les apura más el recuperar su empleo o ver de dónde sacan algo de dinero para comer.

Sin contar el bombardeo de los partidos en televisión, radio, redes sociales, que no sirven para nada, más que solo para gastar más recurso y hartar a la gente, pues pese a ser anunciadas y consideradas como elecciones históricas, de esto no tienen nada, pues cada tiempo de proceso electoral es la misma gata pero revolcada.

Además pese a las recomendaciones de las autoridades electorales, tanto IEPC como INE, de que se tomen las medidas correspondientes en el tema de sanidad por Covid-19, los candidatos se pasan esto por el “arco del triunfo” y andan como si nada, sin cubrebocas, visitando a los ciudadanos casa por casa, abrazándolos, besándolos para salir bien en la foto, promocionándose y olvidándose de la sana distancia.

 

Mientras el gobierno no nos hable con la verdad, nada de lo que mencione sobre la pandemia por el coronavirus será del todo creíble, toda vez que de manera oficial se reconocen 218 mil muertos, cuando los expertos hablan de casi 700 mil.

Es una diferencia exageradamente distinta que, sin embargo, nadie ha negado. Incluso, el propio gobierno de México en distintas plataformas informativas ha aceptado que, efectivamente, el número de muertos ronda los 500 mil, pero son muchos más, cerca de los 700 mil.

Y sin embargo se mueve, pues regresará este lunes al verde epidemiológico, señal de que habremos superado la emergencia que sigue azotando al mundo.

El Instituto de Métricas y Evaluación de la Universidad de Washington sostiene con bases la hipótesis de que en todos los países se está haciendo un subregistro de los muertos reales por la pandemia.

Así, Estados Unidos, el país con más muertos, andaría cerca del millón de fallecidos, para entendernos.

¿Y por qué la gran variante entre el conteo oficial y la realidad? Sencillo: Muchos de los occisos fallecieron alejados de un hospital, donde nadie pudo certificar que precisamente fueron víctimas del covid 19, y las autoridades sanitarias en muchos casos ni se interesaron por aclarar los motivos de la muerte.

 

 

Las élites del Movimiento de Regeneración Nacional mayoritearon algo bien importante, incluso para ellos, como era la creación de una comisión legislativa que investigara la tragedia del metro.

Era, para muchos, una válvula de escape que serviría a los propios intereses de la 4T, de modo que al frenar la conformación del grupo investigador dejaron abierta la posibilidad de que cualquiera venga con nuevos elementos y se brinque los propósitos de silenciar la desgracia.

Tragedia que, para los más, tiene nombres y apellidos: Marcelo Ebrard, Mario Delgado, Claudia Sheinbaum y Miguel Ángel Mancera, los cuatro en su momento de gloria, por decirlo de alguna manera, ligados a lo que hoy es Morena, por tanto sin ninguna posibilidad de desmarcar al partido de Andrés Manuel López Obrador.

 

Sorprende que a pesar de las buenas noticias que circulan sobre los avances en la industria automotriz, especialmente en la consolidación de los motores eléctricos, en México insistan en hablar de petróleo, carbón y leña.

El petróleo y sus derivados pasarán pronto a mejor vida. Serán elementos sobrantes una vez que los automotores sean impulsados por energías limpias que, evidentemente, son preferidas en el mundo por todas las ventajas que conllevan.

Acá, sin embargo, el Gobierno Federal parece emperrado, por decir lo menos, en apostarle todo a las energías sucias, al petróleo pues, al anunciar que se invertirán cantidades estratosféricas en el rescate de Petróleos Mexicanos y el impulso de la refinería Dos Bocas, pero mirando siempre hacia el petróleo como la energía salvadora, muy a pesar de las adversidades que implica seguir trabajando con los combustibles clásicos.

 

 

El mundo civilizado está pidiendo a las farmacéuticas que liberen las fórmulas de las vacunas contra el coronavirus para que otros laboratorios puedan hacer más biológico y acabar pronto con la amenaza que pende sobre todos los seres humanos.

Joe Biden, Vladimir Putin y Emanuel Macron, presidentes de Estados Unidos, Rusia y Francia, han dado el visto bueno para que los laboratorios asuman un papel solidario y de justicia con el resto de los seres humanos, sobre todo con los más pobres que no tienen para comprar el inmunizante y así aspirar a pronto quitar la espada que pende sobre todos.

Angela Merkel, la jefa de gobierno de Alemania, es una de las que se oponen en virtud de que cree ella, se perdería la enorme fortuna invertida en la creación de las distintas vacunas, pero… sería la manera más egoísta de entender la realidad, puesto que ahora la prioridad es que todos los seres humanos vivos estemos vacunados, de lo contrario, mientras haya gente sin vacunar, los riesgos de contagio se mantendrán en todo el orbe.

No obstante que, a este momento, las farmacéuticas ya han recuperado y con creces la inversión aplicada. Ya no tienen por qué mirar el problema desde la óptica del negocio, porque de persistir esa retrógrada y egoísta postura, no se alcanzará el objetivo de inmunizar a todos los seres humanos vivos, aunque se trate de los países más pobres.

Advierten los expertos algo que va mas allá del egoísmo en el gobierno de los Estados Unidos, pues dicen que tiene vacuna como para vacunar siete veces la población del vecino, de modo que hace mucho debió empezar a ceder el biológico a los países pobres, con dinero o sin dinero. Ahora el dinero no debía importar frente a la gran amenaza que nos significa el peligro de contagio y en el que podemos caer todos, vacunados o no.

 

 

No tenemos idea de cuánto bueno pueda ser que nos estemos acercando al verde epidemiológico, cuando las nuevas cepas del virus Covid 19 están haciendo estragos en distintas partes del mundo y de las que ya tenemos en el país.

Aun cuando, tampoco debemos ignorar que México, como el resto del mundo, algún día tendremos que regresar a la nueva realidad y que habremos de volver bajo nuevas actitudes en las que mantendremos las medidas de precaución, y sobre todo los protocolos que nos pueden garantizar la inmunidad frente al virus.

Ayer, el municipio hasta se atropelló para anunciar que “la venta de bebidas alcohólicas regresa a sus tiempos normales…”. Es decir, a las ventas las 24 horas del día en infinidad de casos.

Es más, si tantito me apuran ni era necesaria una información sobre el particular, los duranguenses estamos seguros de que en muchos casos ni siquiera cerraron algún día. Hicieron sus ventas como en los mejores tiempos, lo otro más bien parece una burla que nos trata como niños de primaria, sin negar que en la primaria se identifica rápido a los grandes seres pensantes.

 

Y ya que hablamos de sana distancia, tal parece que Durango pasará por los próximos 15 días a semáforo verde, pero siendo honestos siempre se estuvo en este rango epidemiológico, aunque digan otra cosa las autoridades correspondientes.

Desde que comenzó la contingencia los duranguenses, la mayoría, siempre hicieron caso omiso a las recomendaciones, andaban en la calle deambulando sin motivo, sin cuidarse ellos y a las suyos.

Las fiestas particulares eran cosa de todos los días y lo han seguido siendo hasta ahora, solo algunos esporádicos casos de “esperanzitos” que fueron detenidos y puestos a barrer las calles a modo de escarmiento, pero al siguiente día ya andaban libres y festejando con alcohol su castigo.

Ni se diga de las expobandas y antros que han hecho lo que quieren durante la “cuarentena” y su “agosto” con clientes deseosos de bailar, cantar, tomar y demás hasta el día siguiente, sin que alguien les ponga freno o los sancione.

Bien dicen que al perro más flaco se le cargan las pulgas y en este caso los únicos que han pasado un verdadero martirio son los comerciantes formales, quienes no tienen ni para dónde hacerse y han enfrentado cierres temporales y el acoso de la llamada Brigada Covid, que aunque digan lo contrario a todas luces su trabajo ha sido con fines recaudatorios, actuando solo para hostigar y multar a los negocios.

 

Ojalá que la autoridad aclare si es cierto, como corren los chismes, que hay muchas personas vacunadas resintiendo distintos efectos que pudiesen ser catastróficos.

La vacuna Cansino ha dejado secuelas adversas en decenas de vacunados, entre maestros y mayores de edad protegidos en los días recientes, según revelaciones de sus cercanos y familiares.

Las instituciones del sector salud, sin embargo, están dando seguimiento a esas afectaciones y hasta el momento, aunque hay gente con fiebre y otros efectos, no ha pasado a mayores.

El nerviosismo es mucho, por eso la autoridad sanitaria tiene que aclarar si es cierto o son simples leyendas urbanas de las que se acostumbran para este tipo de eventos.

 

 

Tres y hasta cuatro ocasiones ha estado a punto de levantar el fuego en el Ex Cuartel Juárez, por un lado por los “diablitos” que por toneladas tienen colocados en las líneas de la CFE y por los productos altamente flamables que promueven los vendedores.

Antier, hubo dos y hasta tres “chispazos” que movilizaron a los bomberos de Protección Civil del Municipio que, nada más fueron a cuidar que la lumbre no llegara a los aparejos, pero…

El problema es que los peligros de más “chispazos” están a la orden del día y que prono volverán a hacer acto de presencia con consecuencias impredecibles.

Ojalá que Protección Civil alcance a advertir a los comerciantes del peligro en que están y de los riesgos altísimos de una conflagración mucho más lamentable.

Y que, por si sí, o por si no, que los comerciantes hagan algo de lo que les corresponde como pudiese ser evitar en sus puestos los productos altamente incendiables que ahí almacenan, porque el día que se generalicen las llamas, ese día no van a poder hacer nada para amainar el fuego. Primera llamada.

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