Trabajar sin seguro ni prestaciones: la realidad de miles en Durango

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  • El crecimiento del empleo no logra frenar el avance del trabajo sin prestaciones; especialistas advierten riesgos para la economía local.

Durango.

A pesar del aumento en la participación laboral en México durante 2026, la informalidad continúa siendo uno de los principales desafíos del mercado de trabajo, una realidad que también impacta directamente a estados como Durango, donde gran parte de la población depende de empleos sin seguridad social.

De acuerdo con datos recientes de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del INEGI, la Población Económicamente Activa (PEA) alcanzó los 61.9 millones de personas en febrero de este año, lo que representa un incremento de 1.2 millones respecto al mismo periodo de 2025. La tasa de participación se ubicó en 59 por ciento.

Sin embargo, este crecimiento viene acompañado de un problema persistente: más de 33 millones de personas trabajan en la informalidad a nivel nacional, lo que equivale al 54.8 por ciento de la población ocupada, cifra superior al año anterior.

En el caso de Durango, la situación no es ajena. Según reportes del propio INEGI, en la entidad la informalidad laboral ha rondado históricamente niveles cercanos al 50 por ciento, especialmente en sectores como el comercio, la construcción y los servicios, donde predominan los empleos sin contrato formal ni acceso a prestaciones.

Especialistas advierten que este fenómeno limita el desarrollo económico regional. Beatriz Robles, directora de operaciones de Manpower México, explicó que el aumento en la informalidad implica condiciones laborales precarias, bajos salarios y falta de seguridad social.

“La informalidad sigue absorbiendo a más trabajadores, lo que representa un reto importante para el país, ya que impacta directamente en la calidad de vida de las personas”, señaló.

En Durango, esta realidad se refleja en miles de trabajadores que dependen del autoempleo o de actividades informales para subsistir, particularmente en zonas urbanas y municipios con menor industrialización.

A pesar de la llegada de nuevas inversiones y proyectos en el norte del país, especialistas coinciden en que el reto no es solo generar empleo, sino garantizar que este sea formal. En este contexto, eventos internacionales como el Mundial de Futbol podrían representar una oportunidad para detonar la economía, siempre y cuando se traduzcan en empleos regulados.

“La clave está en facilitar a las pequeñas y medianas empresas la contratación formal, incluso en esquemas temporales, para evitar que el crecimiento económico siga alimentando la informalidad”, añadió Robles.

Actualmente, la población ocupada en México supera los 60 millones de personas, pero más de la mitad continúa trabajando fuera de esquemas formales, lo que mantiene la presión sobre las autoridades y el sector privado para impulsar políticas que fortalezcan el empleo digno.

En Durango, el desafío es claro: transformar el crecimiento laboral en oportunidades reales con seguridad y estabilidad para los trabajadores.

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