jueves, abril 18, 2024

Estado de los estados por Lilia Arellano

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“Vota temprano y vota a menudo”: Al Capone

 

  • Exhiben narcoestado y narcoelecciones
  • Muñoz Ledo y Labastida Ochoa arremeten contra AMLO
  • Operan dos organizaciones delictivas en favor de Morena
  • Morenistas luchan por el poder y no por un buen gobierno

 

Ciudad de México, 5 de junio de 2022.- Sobre el proceso de ayer todavía falta mucho para revelar tanto en lo relacionado con los resultados como por las formas de obtención del triunfo. Como es costumbre, Mario Delgado habló de tener en la bolsa 5 de las 6 gubernaturas en disputa, dejando claro lucharán por Aguascalientes y dando por un hecho obtendrán Durango y Tamaulipas. El mensaje será directo para el presidente apoyando su gobierno y de ahí hablará de una vez, sin tapujos de las elecciones del 2023 en el Estado de México y en Coahuila así como las del 2024. Pero si bien es importante constatar el avance de los morenistas y sus aliados y la de los partidos opositores en esta media docena de entidades, es relevante para todos, para el país, lo dicho por Porfirio Muñoz Ledo en un foro internacional como es la CEPAL y la respuesta presidencial, causante de una controversia en la cual quien más pierde es quien más tiene.

Las acusaciones se presentaron contundentes, directas y serias. El régimen de la autodenominada Cuarta Transformación, encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, mantiene pactos con las organizaciones criminales en diversas regiones del país, las cuales operan electoralmente a favor de los candidatos de Morena a los cargos de elección popular a cambio de impunidad y control de territorios y entidades enteras. Porfirio Muñoz Ledo, expresidente de la Cámara de Diputados, exdirigente nacional de dos partidos políticos, exembajador y exsecretario de Estado, acusa la complicidad del gobierno con los cárteles de la droga. Lo mismo hace Francisco Labastida Ochoa, exgobernador de Sinaloa, excandidato presidencial y exsecretario de Gobernación. López Obrador no refuta las acusaciones, solo niega los cargos y descalifica a sus acusadores señalando que “son cosas de la edad”. Lo mismo hacen su “corcholata” favorita Claudia Sheinbaum y el dirigente nacional de Morena, Mario Delgado.

Sobre Muñoz Ledo, como sucede con prácticamente todos los funcionarios y exfuncionarios públicos, existen simpatías y antipatías. Pero en este caso lo innegable es la preparación, la cultura, el ingenio y sobre todo la experiencia del hombre cuya actividad ha girado en torno al estudio de la economía, finanzas, mercados, negocios y sobre todo, la política. El respaldo a las palabras de Muñoz Ledo se encuentra en su conocimiento pleno sobre todo lo que transita por los  intestinos del sistema, conoce palmo a palmo el funcionamiento, sabe de acuerdos, de desacuerdos, de tropelías, de crímenes y de delitos, no hay renglón para él desconocido. Podría haber sido partícipe, inclusive, de actos cuyos efectos fueron criticables y nocivos, pero lo importante ahora es que los conoce, sabe donde se gestan y como se desarrollan y, ese conocimiento se amplía cuando permanece durante años al lado de AMLO.

Contrario a lo conocido sobre otros, en su tiempo sus homólogos, no se le ha detectado una insultante e inexplicable fortuna económica, sólo es sabido de su buen gusto por los viajes, la comida, la bebida y las féminas, sin haber recibido de sus exparejas denuncias por mal comportamiento. La rebeldía de hoy tiene sus antecedentes cuando actuó de igual forma ante la imposición y el autoritarismo priísta formando, junto con Cuauhtémoc Cárdenas e Ifigenia Martínez, un nuevo partido, una nueva corriente, generando una nueva esperanza. Fue durante más de dos décadas un apoyo real para López Obrador pero, era obvio que, a los intereses de crear un gobierno dictatorial, no les fueran útiles sus propuestas de formar seriamente un partido político, de crearle estructuras firmes. Tampoco, y ha sido claro, el tabasqueño permite se disminuya la potencia de su imagen y la pretensión de ser el autor de una nueva Constitución llevaría al político a competir y tal vez lograr un peso mayor, prolongado hasta formar parte la historia del país y de una auténtica transformación.

Dirigentes políticos, investigadores, académicos y periodistas han documentado los pactos del gobierno de López Obrador con las organizaciones criminales. Muñoz Ledo afirmó existe una alianza entre el gobierno de AMLO y grupos dedicados al narcotráfico, lo que consideró “un peligro muy grande”. Advirtió no es “heredable”  este acuerdo y existe el riesgo de que la delincuencia pida más. Durante su intervención en la reunión plenaria de la Confederación Permanente de Partidos Políticos de América Latina y el Caribe (COPPAL), explicó: “La situación es grave porque afrontamos en 2024 el fin de un periodo sexenal de gobierno y las cartas no están definidas. Naturalmente, el presidente López Obrador, quien públicamente, ayer, antier, fue a saludar a la madre del principal narcotraficante del país, tiene este arreglo y lo justifica con algunas razones que no niego. Hay aquí un peligro muy grande porque hay un paquete de poder, y ese paquete de poder es una alianza entre el narco y el gobierno, manifiesta”.

Para Muñoz Ledo, “ahora, el presidente se jacta, con cierta razón, de que esto ha aumentado la seguridad del Estado, incluso la confiabilidad internacional del Estado mexicano, incluso en la agenda americana, pero se oculta que no ha aumentado en nada la seguridad nacional”. También explicó la pretensión de AMLO de extender su periodo de poder mediante la suma de gobierno con el crimen organizado. “Él piensa que puede heredar al siguiente gobierno su asociación con los delincuentes y que eso le otorga mayor poder, porque además de tener la autoridad, los recursos del gobierno federal, estos se suman a los del narcotráfico. Entonces, no hay nada que se le pueda oponer. A esto le llamamos en México “el Máximato””. Sin embargo, Muñoz Ledo advierte AMLO será hecho a un lado por las bandas y estas buscarán incrementar su poder. “Debe entender, Andrés Manuel López Obrador, que su contubernio o alianza con el narco no es heredable porque esos (como lo han hecho siempre y en todas partes, en todas las plazas políticas) se entienden con el que va a llegar. Ya no va a necesitar el narco al presidente, y habrá el peligro de que exija más a los nuevos actores y que tarde el proceso para que llegue el armazón de otro tipo”.

El presidente va a terminar su periodo, la pista ya se le está acabando y esa es, de entre lo expuesto, otra gran verdad. También Francisco Labastida, denunció vínculos entre el actual gobierno de López Obrador y organizaciones criminales, contubernios entre el PRI y AMLO a cambio de impunidad para Enrique Peña Nieto. En una reciente entrevista radiofónica, el sinaloense reveló fue en las elecciones de 2018, cuando el PRI ayudo a AMLO a tener más votos. Los priístas, dijo, operaron en contra del segundo lugar de la contienda en 2018, es decir, Ricardo Anaya, generando una mayor simpatía por el entonces candidato de Morena.

Además, le sacaron al candidato del PAN un supuesto delito, los gobernadores ayudaron a lograr AMLO sacara más votos… se puso la estructura electoral del PRI a favor de Morena, acusó Labastida tras subrayar la existencia de “indicios que apuntan a una protección muy sospechosa del gobierno sobre el narcotráfico, sobre el Cártel de Sinaloa”. Destacó la visita de López Obrador  en cuatro ocasiones a Badiguarato, Sinaloa, una localidad de 5 mil habitantes, ubicada en la cuna del Cártel de Sinaloa. Para acceder a dicha localidad, ubicada en la región conocida como “El Triángulo Dorado”, solamente es posible “con resguardo de los narcos”.

Al responder a las acusaciones de Muñoz Ledo y Labastida Ochoa, el presidente López Obrador recurrió a su lenguaje tradicional, a las calificaciones, señalando fueron “algo muy corriente y muy vulgar”  retándolos a presentar pruebas de lo dicho. “Lo lamento porque, por ejemplo, el licenciado Muñoz Ledo me conoce bien y se atreve a sostener que el gobierno tiene vínculos con el narcotráfico. Es un juicio sin fundamento, temerario, por la edad… El señor Labastida lo mismo, pero además sin ninguna prueba. Yo creo que es un asunto de nostalgia y, con todo respeto, de la edad”.

En lo cotidiano, en lo visto, aparecen situaciones con las cuales puede darse base suficiente a los argumentos planteados por Muñoz Ledo en un foro de repercusión internacional -supo lo que hizo y en donde lo hizo-, y las de quien padeció de los abusos del Cártel, de su presencia, de los beneficios extendidos inclusive a cadenas de radio en donde sus narcocorridos eran programados como grandes éxitos. Y ante las expresiones como la felicitación a los mafiosos por portarse bien en los procesos, el llamado a verlos como seres humanos y no lanzar sobre sus personas tantas acusaciones, lo inútil de presentar denuncias sobre las ejecuciones porque hasta ahora ninguna ha sido aclarada, la protección a la familia Guzmán Loera, a la matriarca, la falta de resultados en el incautamiento de droga, en el encarcelamiento de los capos, la desconfianza sobre las acciones rectas de los de la 4T se multiplican.

No es fácil documentar, como lo pretende el presidente, pruebas sobre lo dicho por ambos políticos, pero hay verdades tan inocultables como el enriquecimiento de su familia, amigos, colaboradores y cómplices de todos los sectores. Sin embargo bastaría con una prueba hecha por los especialistas e investigadores de la UNAM para darle certeza o desmentir las afirmaciones hechas en la repuesta de Muñoz Ledo a lo pronunciado por el tabasqueño: “El Presidente @lopezobrador me descalifica políticamente por mi edad. ¿En donde quedó su respeto a los adultos mayores? Se afirma en cambio que él padece envejecimiento cerebral. Que pruebe lo contrario”, se lee en su tuit.  Aparece, como antes, ese humor negro tan característico de este político al referirse a la edad y al respeto, porque la diferencia en edades realmente no es mucha. Y lo otro, un exámen lo deja claro pero ¿AMLO dejaría se lo realizaran? El resultado pondría fin a este tipo de especulaciones hechas ya por muchos ciudadanos al contemplar, inclusive, una mirada extraviada durante sus presentaciones mañaneras.

Recientemente, Anabel Hernández, quien ha investigado el nexo de políticos con criminales durante los últimos 17 años, señala en un artículo para la versión en español del medio público alemán Deutsche Welle: el presidente sabe del pacto de su gobierno con los cárteles de la droga. Documenta el pacto de la 4T con la familia de Joaquín “El Chapo” Guzmán, quienes a cambio de impunidad y de detener la persecución en su contra, operaron a favor de candidatos de Morena en las pasadas elecciones estatales. Destaca las reuniones de operadores de Morena como Ricardo Peralta Saucedo, quien era subsecretario de Gobernación y actual coordinador nacional de la Alianza Patriótica por la 4T, y el senador Américo Villarreal, actual candidato a gobernador de Tamaulipas y amigo cercano a Rocha Moya, sostenidas tanto con Iván Archivaldo Guzmán Salazar, “El Chapito”, como con Aureliano y Miguel Ángel Guzmán Loera, “El Guano” y “El Mudo”, hermanos de “El Chapo”, quien purga cadena perpetua en Nueva York.

Esas reuniones se realizaron antes de las elecciones en Culiacán, con “El Chapito”, y con “El Guano” y “El Mudo” en Badiguarato, en la casa de Consuelo Loera, la mamá de “El Chapo”, a quien AMLO saludo personalmente en ese municipio en 2020. “Los Chapitos” y sus tíos ayudaron a Morena a ganar la gubernatura de Sinaloa al candidato de Morena, Rubén Rocha Moya, a quien previamente había aprobado Ismael Zambada García “El Mayo”, a cambio de frenar cualquier persecución y órdenes de captura con fines de extradición. AMLO ha cumplido su palabra. Los acuerdos con el Cártel de Sinaloa se vieron reflejados también antes, cuando en 2019 fue liberado Ovidio Guzmán López, tras desatar un caos en Culiacán y obligar al gobierno a someterse bajo la amenaza de atentar contra familias de militares y civiles inocentes. En las elecciones del año pasado, los candidatos de Morena ganaron en todas las entidades donde pasa la ruta del narcotráfico hacia Estados Unidos: Baja California, Sonora, Sinaloa, Colima, Michoacán, Guerrero, principalmente, en donde por cierto se ha acentuado la violencia y las ejecuciones, rompiendo récords mes tras mes. El mismo operativo se realiza ahora en Aguascalientes, Durango, Hidalgo, Oaxaca, Quintana Roo y Tamaulipas. El Cártel de Sinaloa pretende sostener sus dominios en Durango, porque conforma su bastión del Triángulo Dorado, donde producen, almacenan y distribuyen cargamentos de droga. Mientras Quintana Roo es clave para los envíos provenientes de Sudamérica. Por el control de esa entidad se enfrentan células del Cártel del Golfo, Los Zetas, Cártel Jalisco Nueva Generación y más remanentes.

Tamaulipas exhibe una confrontación no sólo política entre el gobernador Francisco Javier García Cabeza de Vaca y el gobierno federal encabezado por el presidente Andrés Manuel López Obrador, sino entre el Cártel del Golfo que ha dominado la entidad en los últimos años, y la incursión del Cártel de Sinaloa y fracciones de Los Zetas, pues es una región codiciada para controlar los cuatro estados de la frontera de México para enviar narcóticos a Estados Unidos.

DATOS DUROS

El costo para México del pacto denunciado entre AMLO y los narcos es inconmensurable: ésta administración acumula 122 mil 436 ejecuciones; en 43 meses de gobierno, registra 63.5 por ciento más homicidios comparado con el mismo periodo del mandato de EPN. Para el final del sexenio se prevé se llegue a 210 mil 224 homicidios dolosos, de acuerdo con la agencia TResearch. Las desapariciones ya suman más de 100 mil en este gobierno. Por cada 100 mil habitantes, México se encuentra en sexto lugar mundial por debajo de países como Jamaica, Venezuela, Honduras, Bolivia o Sudáfrica. De acuerdo con los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la primera mitad del actual sexenio tuvo un aumento de 9% en el número de delitos respecto a la última mitad del sexenio anterior. En este sexenio van 6.8 millones de delitos pero el 90%  no se denuncian. Esto implica, en lo que va de la presente administración, son 61.2 millones de delitos cometidos los no denunciados.

La novena edición del Índice de Paz México (IPM) del Instituto para la Economía y la Paz revela: el impacto económico de la violencia en el país fue de 4.9 billones de pesos en 2021, equivalente al 21 por ciento del PIB. Ese monto es siete veces mayor a la inversión pública en salud y seis veces mayor a la inversión en educación. En término per cápita, el impacto económico fue de 38 mil 196 pesos, aproximadamente 2.5 veces el salario mensual promedio de un trabajador mexicano. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, ENVIPE 2021, a 36.6 millones de hogares los delitos han provocado pérdidas por 277.7 millones de pesos (1.85% del PIB), de los cuales 33.3% fue gastado en medidas preventivas, el 24% en recuperación de la salud y el 64.3% por los perjuicios ocasionados.

La Encuesta Nacional de Victimización de Empresas 2020, ENVE, revela se han afectado el 30.5% de las empresas perdiendo 85,329 pesos en promedio en cada evento delictivo. A la fecha se registran 5.5 mil delitos cada día (de los que son denunciados), cada 24 horas desaparecen 25 personas y 10 mujeres son asesinadas. Llama la atención que los cinco estados con mayor número de asesinatos por cada 100 mil habitantes tienen como denominador común que tuvieron elecciones a gobernador el año pasado; esas  entidades permanecían bajo el mando de otros partidos y ahora están encabezados por Morena, por ejemplo: Colima, Baja California, Sinaloa, Zacatecas y Sonora. También Morelos sufre el mismo mal.

DE LOS PASILLOS

Un nuevo panorama político se dibuja este domingo en el país. Oaxaca e Hidalgo, hoy priístas, se espera sean ganados con la mano en la cintura por  Morena tras llegar a acuerdos con los mandatarios salientes, Alejandro Murat y Omar Fayad, a quienes sin duda les espera un futuro en libertad, pésele a quien le pese. Murat sueña con ser candidato presidencial y sabedor de la derrota se consolaría y conformaría con formar parte del gabinete de quien resulte ganador. Omar tiene otras ambiciones y una nueva ruta. Durango elige gobernador y funcionarios de 39 ayuntamientos. La disputa será cerrada entre priistas y morenistas por el control de esta entidad en el “triángulo dorado” del narcotráfico. Aguascalientes se mantendrá en manos del PAN, ahora con una fémina al frente; en Tamaulipas se espera se imponga Morena, a sangre y fuego, la disputa, literalmente es entre mafias. Quintana Roo, también ya negociado con el gobernador Carlos Joaquín, será  ganado por Morena, al igual que la mayoría de las 25 diputaciones locales. Todas las entidades en donde ayer se llevaron a cabo elecciones, enfrentan graves problemas de seguridad con homicidios, desapariciones, secuestros, robos, extorsiones y narcomenudeo. Entre los seis concentran un alto porcentaje de homicidios dolosos a nivel nacional y el 12% de los feminicidios.

 

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