Durango, Dgo.
Lo que se perfilaba como el “tanque de oxígeno” para el sector de la construcción en Durango al inicio de este 2026, ha terminado por convertirse en una decepción económica para el gremio local. A pesar de la magnitud de la construcción de la Presa Tunal II, las empresas duranguenses han quedado marginadas del proyecto, pues la participación local en la obra será prácticamente inexistente.
Autosuficiencia foránea golpea al gremio
Representantes del sector señalaron que, si bien la infraestructura traerá un beneficio innegable en el abasto de agua para la población, no se traducirá en contratos ni empleos para las constructoras del estado. El motivo: la empresa ganadora de la licitación cuenta con toda la infraestructura técnica y humana necesaria.
Fernando Castro, presidente de la Asociación de Industriales de Maquinaria Pesada, lamentó que la compañía encargada del proyecto no requiera subcontrataciones. Incluso, detalló que la empresa localizó sus propios bancos de material en las cercanías de la cortina de la presa, eliminando la necesidad de proveedores externos de insumos básicos.
“Como ciudadanos vamos a ganar con el abasto de agua, pero como constructores no habrá beneficio. En el mejor de los casos podrían darse contratos muy específicos y de alcance limitado”, sentenció el líder empresarial.
Expectativas incumplidas
El plan original del gremio era que, por lo menos, una tercera parte de la inversión total permaneciera en la entidad a través de servicios complementarios o subcontratos. A pesar de los acercamientos previos con los ejecutivos del proyecto, la determinación fue ejecutar la obra con recursos y personal propio de la constructora principal.
Castro subrayó que esta situación es perjudicial para la economía regional, ya que si una empresa local hubiera obtenido el contrato, los impuestos y las utilidades se quedarían en Durango, fortaleciendo el mercado interno que ha venido arrastrando un 2025 sumamente complicado.
Un balance negativo desde 2025
El malestar del sector se acentúa al recordar que, durante el año pasado, se anunciaron inversiones por cerca de mil 200 millones de pesos en infraestructura estatal. Sin embargo, para los constructores locales, el ejercicio de esos recursos fue “mínimo”, dejando a las empresas locales sin el repunte que se había prometido en los discursos oficiales.
Con el arranque de la Tunal II bajo este esquema de exclusión, el panorama para la maquinaria pesada y la construcción en Durango vuelve a entrar en una zona de incertidumbre, dependiendo ahora de obras de menor calado para sostener sus nóminas en este primer trimestre del año.
