Yander Alan Aguirre García, duranguense de 27 años, falleció tras un accidente automovilístico ocurrido el 31 de diciembre en Albuquerque, Nuevo México, dejando un legado.
Después del percance, Yander permaneció hospitalizado en estado crítico. Las lesiones provocaron hemorragia interna severa, y el 4 de enero los médicos informaron a su familia que, de continuar conectado, sus órganos comenzarían a infectarse, lo que impediría que fueran funcionales para salvar a otros.
En medio del dolor, su familia tomó una decisión profundamente humana y valiente.
Hacer de Yander un donador, entregó sus córneas, corazón, riñones, hígado y su piel.
Su partida significó esperanza para varias personas que hoy tienen una nueva oportunidad de vivir.
Su madre a la distancia, vivió este proceso a través de video llamadas y fue también así como se despidió de él, pues el no contar con VISA le impidió trasladarse rápidamente y poder darle un adiós y un beso. Hoy su corazón está tranquilo, sabe que estuvieron siempre en paz, pero nos comparte su historia para que Durango sepa que su hijo fue un héroe.
Quienes lo conocieron lo recuerdan como un joven deportista, amante de la bicicleta, apasionado por la música y la disciplina. Fue músico de Banda Sinaloense Novillo y Banda Mater, además de formar parte del grupo “Jinetes de Villa”. También fue estudiante de la Escuela de Física y de la Escuela Superior de Música, combinando ciencia, arte y esfuerzo con una energía que lo definía.
Hoy, Durango honra a Yander Alan Aguirre García no solo por lo que fue, sino por lo que sigue siendo. Descansa en paz.
