Alberto López Salazar no solo era un conductor, era el sustento de su hogar. Se desempeñaba como operador de tráiler quinta rueda en la empresa Servicios Ecológicos de Parral.
El pasado domingo, la violencia en Jalisco le arrebató la vida mientras cumplía con su labor en la carretera.
Su cuerpo arribó a Santa María del Oro, Durango, escoltado por el rugir de los motores de sus compañeros, quienes exigen seguridad para circular.
Canaco Durango confirma que, además de esta vida irreparable, hay tres unidades de carga y tres vehículos particulares desaparecidos o destruidos.
