miércoles, julio 6, 2022
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El tercer ojo

Ahora este ojo puso la mirada en un tema por de más alarmante como lo es el suicidio, algo complejo siquiera de mencionar, poco atendido, pero que en la teoría a todos por igual preocupa, pero que sin duda no se hace lo suficiente para lograr abatir, reducir o atajarlo de alguna forma. Por el contrario, pareciera que nuestra situación social y cultural está siendo rebasada por estos sucesos lamentables y cada vez nos acostumbramos a este tipo de noticias.

No es un tema menor que puede ser observado desde diversas aristas. La primera sin duda es el alarmante crecimiento que año con año se está marcando en las gráficas de autoridades y los encargados de la salud mental, ya que los picos en las cifras son cada vez más marcados.

Pareciera por algunos momentos que este fenómeno comienza a verse de manera habitual entre la sociedad, entre los vecinos de asentamientos donde ocurren este tipo de hechos. Se comienza a normalizar que una persona, mi vecino, su vecino, el conocido de la esquina, el pariente de fulano o zutano atente contra su vida.

Fue durante el pasado 2020, año que inició con la pandemia, cuando los registros marcaron 128 decesos por estos motivos. Posteriormente en el 2021, ya con los estragos del encierro la cifra llegó a los 170, y en lo que llevamos del 2022 los marcadores llegan a los 67, a escasas semanas de terminarse el mes de mayo.

Son diversas las opiniones vertidas en torno al cómo poder reducir este tipo de muertes. Se han presentado algunas campañas por parte del Gobierno del Estado a través de sus instancias encargadas, pero sin duda nada surte el efecto deseado o necesario para combatirlo, vamos, nada mejora y, al contrario, pareciera que por cada suceso alguien más ya está pensando en cortar su vida, al menos eso pareciera.

Para nadie es un secreto que la instancia encargada de la prevención como el Instituto de Salud Mental está con las manos atadas, se enfrenta al escaso recurso (como en todos lados dentro del Ejecutivo estatal) para generar las acciones y programas que contrarresten el alza alarmante, ahora sí que no es que no quieran, sino que realmente no pueden, ya que por cada puerta que tocan esa misma se cierra en su nariz y la aburridora es la misma, no se cuenta con el recurso para poder aplicar esquemas benéficos en el tema.

Lo realmente preocupante resulta al ver casos que consternan a la sociedad y tienen un impacto negativo en ella, como el reciente evento lamentable donde un niño de 9 años en la localidad de El Salto tomó la terrible decisión, la edad es cada vez menor de quienes están pensando o decidiendo atentar contra su integridad.

Si bien es una realidad, la descomposición social que vivimos actualmente en el país por circunstancias diversas ha potencializado estos hechos, urgen decisiones y giros de timón bruscos para trabajar en el tema, dejar de lado la politiquería y buscar el cómo abonar desde todos los frentes a algo que compete desde arriba hasta abajo, de nada sirve declarar o postear que estamos preocupados si las acciones se quedan en el cajón de un escritorio.

 

MIRADA A LA IZQUIERDA

Los últimos días hemos visto, leído o caído con algún conocido que se queja del mal estado de las banquetas del Centro Histórico de la ciudad. El estado que guardan es por de más lamentable, falta de alcantarillas, falta de canteras y fragmentos de algunos tramos, tramos en donde el carente mantenimiento y atención es evidente por parte de las autoridades tanto estatales como municipales, que un día anuncian un programa para su rehabilitación pero por el contrario las dejar peor, como unas verdaderas trampas mortales.

 

MIRADA A LA DERECHA

En días pasados el Gobierno Municipal comenzó un programa de reciclaje el cual es digno de reconocerse, que se ponga el ojo a la calidad del ambiente que tiene en estos momentos la capital. Se tiene que reforzar la cultura de la recolección, separación y tratamiento de los residuos que pueden ser reutilizados, que sobra decir nos faltan años luz como en países de oriente medio o Europa en donde ya es cosa de todos los días que socialmente se piense que no solo las grandes fábricas o industrias contaminan y son quienes deben tomar acciones, sino también aquellos materiales que día a día desechamos en casa. Ojalá que prospere el tema.

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