La violencia se extendió desde la zona metropolitana de Guadalajara hasta carreteras y municipios del sur, en una jornada que exhibe la fragilidad de la seguridad en el estado.
JALISCO.— La tensión escaló a niveles críticos tras una serie de incendios de vehículos, bloqueos carreteros y reportes de ponchallantas en distintos puntos del estado, en lo que autoridades atribuyen a la reacción de grupos del crimen organizado ante un operativo federal en la zona de Tapalpa.
Municipios como Tecolotlán, Tapalpa, Ayutla y Talpa registraron incidentes, mientras que en la costa y el corredor turístico también se reportaron afectaciones en Vallarta, el crucero de Melaque y El Tuito.
A la par, la violencia alcanzó la zona metropolitana de Guadalajara, con reportes en Periférico y Tabachines, en Zapopan, lo que generó caos vial y alarma entre la población.
El gobernador Pablo Lemus confirmó que los hechos derivan de un despliegue federal contra células criminales y lanzó un llamado urgente a la ciudadanía a resguardarse y evitar traslados innecesarios.

La recomendación oficial fue: no salir de casa ni circular por carreteras ante el riesgo de nuevos episodios.
Más allá del saldo inmediato, la jornada deja un mensaje inquietante: la capacidad de reacción violenta del crimen organizado sigue impactando la vida cotidiana, incluso en zonas urbanas clave, lo que vuelve a poner en el centro del debate la efectividad de las estrategias de seguridad y la coordinación entre niveles de gobierno.
Mientras continúan los operativos, la incertidumbre se mantiene entre habitantes y transportistas, en un escenario que vuelve a encender las alertas sobre la estabilidad en una de las entidades más relevantes del país.
