Aibonito, Puerto Rico. – La madrugada del 11 de agosto de 2025, lo que debía ser una noche de celebración terminó en tragedia. Gabriela Nicole Pratts Rosario, de 16 años, perdió la vida tras recibir al menos ocho puñaladas durante una reunión en el sector Desvío Roberto Colón, en Aibonito.
Gabriela, que estaba a punto de cumplir 17 años y comenzar su último año escolar, asistió a una fiesta de cierre de verano en la plaza pública. Más tarde, junto con otros jóvenes, se dirigió a un segundo punto de encuentro, donde finalmente ocurrió el ataque.
¿Engaño o disputa espontánea?
En redes sociales y algunos medios se ha difundido la versión de que Gabriela fue llevada bajo engaños a ese lugar, a modo de trampa. Sin embargo, hasta ahora, las autoridades no han confirmado oficialmente esa hipótesis.
Lo que sí se ha documentado es que la agresión comenzó tras un altercado en el que Gabriela intentó defender a su hermana, quien estaba siendo agredida por otras jóvenes. La situación escaló cuando las imputadas sacaron armas blancas y atacaron brutalmente a Gabriela.
Un amigo de la víctima también resultó herido con tres puñaladas al intentar protegerla y tuvo que ser hospitalizado de emergencia. La madre de Gabriela presenció el hecho, pero fue contenida por otras personas, sin poder auxiliar a su hija.
Las autoridades arrestaron días después a Elvia Cabrera Rivera, de 40 años, y a su hija Anthonieshka Avilés Cabrera, de 17, acusadas de actuar en conjunto para cometer el asesinato. Ambas enfrentan cargos por asesinato en primer grado y violación a la Ley de Armas, con una fianza de 1 millón de dólares cada una. La adolescente será procesada como adulta.
La vista preliminar, que estaba pautada para el 25 de agosto, fue reprogramada para el 18 de septiembre, ya que la defensa solicitó más tiempo para preparar el caso.
Investigación abierta
Aunque madre e hija son las únicas imputadas, la Fiscalía no descarta más arrestos. Al inicio se habló de la posible participación de hasta seis personas (cuatro menores y dos adultas). Además, se han recuperado evidencias como armas blancas con rastros sospechosos, ropa ensangrentada y un vehículo relacionado al ataque.
La fiscalía ha adelantado que se trataría de un crimen premeditado y planificado, lo que refuerza la idea de que Gabriela fue víctima de una emboscada más que de una riña casual.