Durango, Dgo.– La tensión vuelve a crecer en el sector educativo, luego de que se pusieran “sobre la mesa” una serie de exigencias dirigidas a las autoridades estatales y federales en torno al programa de educación a distancia del Tecnológico Nacional de México (TecNM) en Durango.
Entre los puntos más contundentes destaca la exigencia de pagos puntuales y completos, señalando que el trabajo ya realizado debe ser remunerado sin retrasos ni excusas. Además, se pide cubrir adeudos acumulados, incluso de periodos anteriores, y establecer un calendario de pagos claro que evite la incertidumbre constante.
Pero el reclamo va más allá del dinero inmediato. También se exige que el convenio 2026 entre el Gobierno del Estado de Durango y el TecNM incluya recursos debidamente etiquetados para educación a distancia, con un presupuesto anual definido de enero a diciembre, evitando así lo que califican como “discrecionalidad administrativa”.
Una de las frases que resume el conflicto es contundente:
“El problema no es la falta de recurso, sino la falta de certeza en su asignación.”
El posicionamiento también defiende la relevancia del modelo educativo, destacando que lleva más de 20 años operando, ha formado a más de 3 mil profesionistas y ha tenido impacto directo en municipios alejados donde las opciones educativas son limitadas.
Desde esta perspectiva, advierten que no se trata de un gasto, sino de una inversión comprobada en desarrollo social y profesional.
Asimismo, se recordó que este esquema nació como un proyecto conjunto entre el Estado y el Tecnológico, lo que refuerza su legitimidad y obliga —según los inconformes— a que se le dé continuidad con reglas claras.
El trasfondo deja ver un problema que se repite en distintos sectores: programas que funcionan, pero que operan bajo incertidumbre financiera.
