Gómez Palacio, Dgo.
Una situación de alerta epidemiológica se desencadenó este jueves en la clínica del ISSSTE local, tras registrarse una avería mayor en la red de alcantarillado interno. El desperfecto provocó que fluidos residuales brotaran sin control, anegando corredores y salas de paso frecuente dentro de la institución.
El incidente escaló rápidamente cuando las tuberías colapsaron por encima de las estructuras del techo, derivando en filtraciones masivas que caían directamente desde los plafones. Este escenario obligó a enfermos y especialistas a maniobrar entre acumulaciones de agua contaminada, rompiendo los protocolos de esterilidad indispensables para cualquier recinto médico.
Aunque las brigadas de intendencia intentaron mitigar el desbordamiento, la severidad del colapso rebasó sus herramientas de limpieza, manteniendo los focos de infección activos durante varias horas en puntos clave de movilidad hospitalaria.
Este suceso pone nuevamente bajo la lupa el precario estado del inmueble, cuya vida útil supera ya el medio siglo. La antigüedad del edificio ha derivado en un historial de fallas críticas que van desde interrupciones en el suministro eléctrico hasta el deterioro sistémico de la plomería.
Es pertinente subrayar que este hospital no es ajeno a las emergencias operativas. Apenas en septiembre de 2025, el recinto enfrentó una crisis similar que, según trascendió, obligó a la evacuación y envío de derechohabientes hacia unidades médicas en Torreón para salvaguardar su integridad ante la falta de servicios básicos funcionales.
El reciente brote de aguas negras reaviva el reclamo social y gremial por una inyección de capital urgente para la remodelación integral del edificio. El objetivo de las demandas es claro: transitar de un espacio en decadencia a una instalación que cumpla con los estándares mínimos de seguridad y dignidad humana que el servicio de salud requiere.
