El anuncio sobre el posible traslado del monumento al general Francisco Villa, ubicado en el cruce del bulevar Francisco Villa y bulevar de la Juventud en la ciudad de Durango, continúa generando inconformidad y cuestionamientos.

Esta vez fue Francisco Ruga Montoya, hijo del escultor Francisco Montoya de la Cruz, autor de la emblemática obra, quien lanzó un mensaje enérgico exigiendo claridad por parte de las autoridades estatales sobre la decisión de remover la pieza que durante décadas ha sido un símbolo de bienvenida para quienes llegan a la capital duranguense.
Ruga Montoya expresó que hasta el momento no existe una explicación clara que justifique el traslado del monumento hacia el municipio de San Juan del Río, situación que ha provocado molestia entre diversos sectores.
“Quiero una explicación clara por parte de las autoridades. Esa imagen ya es parte de la identidad de Durango; es el punto donde se da la bienvenida a quienes vienen de fuera”, declaró.
Recordó además que la escultura no es una obra menor, pues fue reconocida a nivel nacional y cuenta con un importante valor artístico e histórico. Incluso destacó que el material con el que fue elaborada tuvo un proceso especial.
“El bronce fue traído desde Veracruz. No es cualquier pieza”, señaló.
El hijo del autor también criticó lo que consideró una decisión tomada con demasiada ligereza por parte de las autoridades, al asumir que una obra de estas dimensiones puede retirarse y reemplazarse sin mayor análisis.
“Nos desagrada mucho la ligereza que han tomado las autoridades para suponer que es muy fácil quitar una escultura y poner otra. En Durango no estamos acostumbrados a eso y no lo queremos permitir”, afirmó.
Además, subrayó que el monumento tiene ya 25 años en ese lugar, por lo que consideró que su ubicación forma parte de la historia urbana de la ciudad.
“Esa escultura ahí donde está tiene 25 años ya. Ese es su lugar”, insistió.
Ruga Montoya añadió que, en caso de que las autoridades pretendan colocar una nueva obra monumental, existen otros espacios donde podría instalarse sin afectar una pieza que ya forma parte del paisaje y la memoria colectiva de Durango.
“Si hay una escultura nueva, que la pongan en la Plaza Fundadores… o en la casa de las autoridades”, expresó.
Durante el pronunciamiento también estuvo presente la senadora Margarita Valdez, quien cuestionó públicamente la decisión y reveló que envió un documento formal al gobernador del estado solicitando respuestas claras sobre el proyecto.

La legisladora planteó tres preguntas centrales:
Primero, cuál es la razón de peso para mover el monumento.
Segundo, cuánto costará realmente el traslado, ya que especialistas han señalado que la cifra podría rondar entre 50 y 60 millones de pesos, aunque hasta ahora no existe una confirmación oficial.
Y tercero, quiénes participaron en la toma de la decisión, preguntando si hubo intervención de instituciones culturales, universidades o especialistas en patrimonio.
“¿Alguna institución de cultura? ¿Alguna institución universitaria?”, cuestionó.
Valdez también señaló que existen versiones de que el municipio ya estaba enterado del traslado, aunque dijo que al preguntar directamente a regidores, estos aseguraron no tener información al respecto.
“Les pregunté ayer a los regidores y nadie sabe nada”, afirmó.
Finalmente, la senadora expresó que no se opone a que se construya una nueva escultura, pero consideró que eso no justifica retirar la actual.
“Si quieren poner una estatua de oro ahí enfrente, que la pongan”, concluyó.
