Durango, Dgo
El empresariado duranguense manifestó su respaldo a la mejora de las condiciones de trabajo en el país, aunque advirtió que cualquier modificación a la jornada laboral debe aplicarse de manera escalonada y con certidumbre legal, para evitar afectaciones a la actividad económica local.
El presidente de la Cámara Nacional de Comercio en Durango señaló que los negocios del estado coinciden en la necesidad de avanzar hacia esquemas laborales más justos, pero subrayó que la reducción de la jornada semanal a 40 horas requiere reglas claras, planeación y un marco jurídico sólido que garantice la continuidad operativa de las empresas.
Explicó que, a nivel nacional, el sector comercial ha planteado que el nuevo modelo contemple únicamente un día de descanso obligatorio por semana, en lugar de dos, además de ampliar el límite de horas extra permitidas, pasando de nueve a doce, con mecanismos flexibles de distribución y una normativa precisa que evite interpretaciones ambiguas.
Entre las propuestas impulsadas se encuentra la posibilidad de establecer acuerdos formales entre empleadores y trabajadores para organizar los horarios laborales, así como la adopción de sistemas electrónicos de control de asistencia. También se plantea un régimen diferenciado para micro, pequeñas y medianas empresas, considerando sus capacidades operativas y financieras.
Asimismo, se busca que la legislación reconozca esquemas alternativos como jornadas concentradas y bancos de horas, herramientas que permitirían mayor eficiencia sin sacrificar derechos laborales.
Como medida transitoria, el sector empresarial propuso la implementación de apoyos para el pago de horas extraordinarias a partir de la hora 41 semanal, con el objetivo de amortiguar el impacto en costos y productividad durante la adaptación al nuevo esquema laboral.
El dirigente empresarial destacó que en Durango la economía está sostenida principalmente por pequeños comercios, prestadores de servicios y actividades turísticas, por lo que una reforma sin sensibilidad local podría generar consecuencias no deseadas, como pérdida de empleos o aumento de la informalidad.
En este contexto, la cámara empresarial reiteró su disposición a integrarse a un diálogo tripartito con autoridades laborales y organizaciones sindicales, a fin de construir una solución equilibrada que beneficie tanto a trabajadores como a empleadores.
Por su parte, el líder nacional del organismo cúpula del comercio señaló que uno de los ejes centrales de la propuesta es que el Estado participe en el costo de las horas extra, mediante un esquema de subsidio compartido que permita sostener el empleo formal.
“Más que discutir si la reforma debe avanzar o no, el verdadero reto está en cómo aplicarla de forma viable, sin afectar la estabilidad laboral ni la economía cotidiana que se mueve en los comercios, servicios y actividades turísticas del país”, expresó.
