Por: Álvaro Sanjuán
Si le hiciéramos caso a los versos de las canciones de Martín Urieta y de Agustín Lara, otro mundo seria el de las mujeres, pero la realidad es otra, y esa es, la que viven las mujeres en México y el mundo. Y ya en encarrerado el gato, el estado mexicano es el responsable y sus tres niveles de gobierno federal, estatal y municipal, por no haber aplicado las políticas públicas que resuelvan el problema de miles de mujeres en nuestro país.
Para muestra basta un botón, los demás a la camisa. Dice el refrán: el buen juez por su casa empieza, entonces, veamos un ejemplo que vivimos en nuestro estado. Siendo gobernador José Rosas Aispuro Torres, se logró activar lo que se conoce como alerta Amber en varios municipios de nuestra entidad, pero hasta la fecha y de acuerdo a la activista y abogada Julieta Hernández Camargo, no se han visto los resultados. En este contexto, recordamos que se aprobaron recursos por 12 millones de pesos, de los cuales se ignora si se aplicaron de manera correcta.
Pero eso sí, tenemos instituciones, que supuestamente se dedican a la defensa de las mujeres victimas de la violencia física, emocional, económica, sexual, entre otros tipos de violencia, y que rara vez funcionan. Conocemos infinidad de casos aquí en Durango, de mujeres maltratadas que son victimas de la otra violencia y de la que poco se habla: los laberintos de la burocracia, donde las victimas prefieren ya no seguir luchando. En los institutos para la protección de las mujeres estatal y municipal, para variar son puestos políticos y son muy pocas y pocos, los profesionales que atienden a las mujeres.
Pero no solo es la violencia en contra de las mujeres, también se violan sus derechos humanos y sus garantías. Volviendo al tema de la violencia económica, de la que son victimas pongamos un ejemplo: cuando se divorcian o terminan una relación de concubinato, hay de por medio menores de edad que requieren una pensión alimenticia. Es muy común que los padres incumplan esta responsabilidad y no den la pensión, y los hechos traenconsecuencias cuando el padre no cumple. Este tipo de violencia, mientras no se tomen medidas drásticas por la vía penal, las mujeres estarán en desventaja frente al padre de sus menores hijos.
Pero también hay de que decirlo: no basta marchar cada 8M para que las mujeres sean escuchadas, se requiere, sobre todo, la aplicación de las leyes y la protección del estado mexicano. Da risa leer que la autoridad estatal y municipal, les digan a quienes marchan, “pórtense bien”. Esta frase suena como amenaza, porque si no se portan bien habrá consecuencias. ¿Los gobiernos estatales y municipales, quieren que no haya protestas y marchas? Entonces: que cumplan con su obligación y responsabilidad que tienen con las mujeres.
